martes, 24 de septiembre de 2013

#Capítulo 19

Nicholas se despertó de un sueño en el que le clavaban una estaca en el corazón y la que le asesinaba era la persona que dormía abrazada a su cuerpo en la inmensidad de la noche. Todavía no había amanecido cuando Nicholas sintió de nuevo aquella punzada en el pecho. Alarmado se levantó cuidadosamente de la cama para que Akemi no se despertara de un dulce sueño y, después de ponerse los pantalones, se dirigió al salón dónde se encontraban Lucius, Naomi, Will y Snurf. Snurf Estaba sentado en el suelo mirando a la nada. Todo parecía normal excepto porque su compañero se encontraba despierto con el mismo rostro alarmado, solo duró un momento hasta que ambos suspiraron y sonrieron. Solo duró un momento hasta que Nicholas volvió a sentir la punzada, mucho más fuerte de lo que antes había sido. Lucius con el rostro encogido observa a Snurf que sigue mirando a la nada ausente y, con el agudo oído de Nicholas podía oír como murmuraba palabras en el aire.
- Will... - consigue pronunciar mientras que cada vez son mas intensas. Llega un momento en que cae de rodillas y consigue sacar aire de sus pulmones - ¡Will!...
El mago se levanta de un respingo pero, por desgracia, no es el único y la niña también ha escuchado el grito de Nick. Por desgracia, el gnomo se da cuenta y dirige su mirada a la pequeña Wang, pero una mueca de dolor le hace apartar la mirada ¿Qué ocurre? se pregunta Nicholas ¿Will? Pero Will está tan asombrado como él. Nicholas aprovecha la debilidad del fantasma y se lanza encima aprovechando su debilidad. Will, al despertar de su asombro lanza unas chispas rojas de sus dedos y Nicholas sale disparado lejos del cuerpo del pequeño ser que ha sido atrapado en una pequeña jaula transparente de la que no puede huir.
- ¿Qué ha sido eso? - dice Lucius cuando las punzadas paran.
- Snurf no puede hacerle daño a Nicholas - responde William - pero en este caso era a Lucius al que atacaba. Lo que no entiendo es como Naomi lo a detenido. Es imposible, a no ser que sea una maga.
- Pero es imposible que sea una maga - interviene el vampiro - ella es un Vampiro, no pude beber su sangre. Además crece y aprende mucho más rápido que un niño normal.
La niña observa al gnomo. Llevaba haciéndolo desde que llegó aquel ser. Snurf pataleaba contra el cristal y despotricaba. En el suelo, a unos metros de él había un libro abierto, Nicholas lo alcanzó y leyó en voz alta para que los demás lo oyeran.
- Este hechizo desatará los lazos más fuertes que pueda tener una persona, pero tenga cuidado si lo usa no podrá desatar el que desea, se desarán todos y cada uno de ellos matando a todo ser que se desate menos al que pronuncie estas palabras... - Nicholas levanta la vista a Lucius
- En pocas palabras - dice Lucius - Quería romper tus lazos...
- No - le interrumpe William - quería romper los tuyos Lucius, él no le puede hacer daño a Nicholas... La pregunta de verdad es Naomi, ¿Qué es?
- ¿Qué es todo este escandalo? - Todos miran a la puerta y Akemi, vestida solo con un fino camisón de seda se acerca a ellos y ve como aquel ser se revolvía en su celda.- ¿Qué a ocurrido?
- Ha intentado matar a Nicholas - contesta Will - y de paso también a Lucius, pero Naomi al despertarse lo ha mirado y lo a dejado muerto de dolor... y no es un vampiro por cierto. - Akemi se acerca a su hermana y la abraza con fuerza. Nicholas las observa con rabia, una niñita le a salvado la vida al mayor de los asesinos.
- ¿Estáis bien? ¿Qué vais a hacer con él?... - dijo señalando al ser de piel verdosa.
- Pues, de momento, llamar a sus mayores enemigos los que llevan años en guerra con ellos, los expertos en aniquilarlos - Nicholas habla, pero no la mira a ella, mira a su compañero, al que ha estado a punto de perder- las hadas.
El corazón de Nicholas da un vuelco cuando Akemi le mira, con su hermana entre los brazos. Debe resolver un misterio y mantener a aquellas personas a salvo y espera que su amor por aquella muchacha no lo distraiga aunque sin él, no tendría fuerzas de seguir adelante, no sabiendo que ella le ama.
- De acuerdo, yo voy a por las hadas - Nicholas suspira al decirlo - y haber si ellas me ayudan, espero que no sean rencorosas.
- Nicholas, sabes que te acompañaré pero de todos modos, no tienes por qué hacerlo - mira a Lucius, a Akemi a Naomi y le vuelve a mirar a él.
- Tengo que hacerlo y de paso hacer algo que debí haber echo hace mucho tiempo.

miércoles, 1 de mayo de 2013

#Capítulo 18

Venganza ¿Venganza contra quién? Nicholas se había pasado lo que quedaba de noche en vela pensando, hilando lo que ya sabía y cambiando de perspectiva las cosas, venganza contra los Wang pero ¿Qué tenía que ver él? Que tenía que matar a toda la familia y no lo hizo, no del todo. Su mente se queda perdida en su mundo mientras que intenta obtener una solución digna de mención, tan ensimismado estaba que no se percató que desde una de las dos camas Akemi seguía despierta y lo observaba cerrar los ojos e intentar concentrarse en lo que hacía, aunque, de vez en cuando, Snurf que al parecer no dormía, le tiraba algo para que le hiciera caso. <<Pero él no me quiere>> piensa Akemi sin saber que desde que cortaron Nicholas no se ha podido de quitar la cabeza a la humana, a la que quiere con todo su corazón.
- ¡Nick! Vete a dormir, no me dejas si no paras de pasearte por toda la habitación - refunfuña Will desde una cama con dosel que colocó casi ocupando el poco espacio que quedaba libre con las otras dos camas.
Nicholas gruñe al escuchar por el nombre con el que lo llama su hermano y se disculpa, luego se mete en la cama con Snurf sentado a los pies arañando la madera con una afilada uña. A su lado Akemi se hace la dormida.
- ¿Tampoco puedes dormir? - le susurra a Akemi con los ojos entrecerrados. Akemi los abre muy despacio y niega con la cabeza mientras intenta contener los latidos de su corazón y su respiración, ella sabe que él lo escucha. Nicholas entrecierra los ojos y observa como su cuerpo se pone en tensión - Siento haber dicho que no te quería.
- No tienes por qué disculparte de algo que no puedes remediar - Akemi siente que le arden los ojos, no quiere decirle lo que tiene que sentir o no, aunque le duela en el alma que sus sentimientos no sean los mismos.
- Me siento culpable. Te mentí. Claro que te quiero, por supuesto que te amo, que no dejo de pensar en ti, que desde que estuve contigo pienso que el sol brilla con más fuerza y por la noche se cambia por la luna para verte dormir y contemplar tu belleza. Pero lo hice porque te quiero. - Nicholas le acaricia el brazo y Akemi siente un escalofrío ¿Estaré soñando? piensa ella - Estar conmigo significa estar condenado a sufrimientos, a enemigos y daños de los que no tienes la culpa. Y nunca me perdonaría que alguien te hiciera daño. Al menos, si no estoy contigo, puedo protegerte y esperar que no me ames y que no sufras si yo muero. Pero el otro día... Cuando me dijiste que me querías... todo mi cuerpo necesitaba de tus labios y de tu cuerpo, necesitaba que otra vez fuéramos lo que fuimos. Seré un egoísta al pedirte el resto de tu vida, hasta que todo acabe y vague por el mundo lamentando la pérdida de la persona a la que más he amado en las últimas décadas... Solo he amado a tres mujeres en mi vida... pero creo que eres la cuarta... o, al menos, así lo siento ahora. - Akemi no dice nada, no quiere decir nada por temor a despertarse y que aquello fuese una simple broma. Solo hasta que Nicholas se fue acercando poco a poco a ella no supo que verdaderamente hablaba en serio. La amaba. El primer contacto con sus labios fue breve, el segundo dulce y, el tercero, apasionado. Se echaban mucho de menos, se necesitaban físicamente. Tanto que ni se dieron cuenta de las quejas de Snurf que los observaba desde el pie de la cama. De repente se encontraron en la cocina del apartamento. Will había cambiado de sitio la cama para que no les molestasen y había dejado a Snurf allí, al mirar a su alrededor Akemi tuvo que reprimir una carcajada la cocina estaba repleta de velas rojas prendidas y desde una radio sonaba una melodía que incitaba la sensualidad. <<Will...>> pensaron los dos a la vez y siguieron besándose, desprendiéndose de sus ropas y enamorándose hasta el fin de sus días. Si ya le enamoraba como la besaba, como la tocaba, como sabía cuales eran sus debilidades, como respiraba.... pensó Akemi... entonces cómo le hacía el amor ya la llevaba hasta las estrellas y se perdía en un mundo en el que solo existían ellos dos. Su primera vez y era con el chico, hombre, vampiro al que amaba...

lunes, 29 de abril de 2013

#Capítulo 17

Deja el teléfono en el asiento del copiloto sin ni si quiera prestar atención a dónde caía.
- ¡Auch! - dice una voz escamosa desde el asiento en el que acaba de lanzar el móvil - ¡Más cuidado Vampiro inmundo con lo que haces! - Aquella voz no le quiere sonar, es imposible. Snurf. Al verlo Nicholas abre los ojos como platos. Había escuchado hablar de fantasmas, alguna que otra vez había visto alguno, pero todos eran humanos que bajaban al mundo sobrenatural, lo sobrenatural no podía seguir bajando, era ilógico, simplemente morían. El vampiro gira bruscamente y se detiene apartándose de la carretera. El Gnomo le mira con una sonrisa sucia y desdentada y ojos oscuros, le recordaba al color del moho y olía a podrido.
- ¿Tú no deberías estar muerto? - intenta decir con la máxima tranquilidad posible, pero si hubiera tenido pulso, estaría desbocado en esos instantes.
- Eso te ocurre, vampiro traidor, por estar tanto tiempo incomunicado, no te enteras de quien está o no maldito. Tú me has matado, me tendrás que soportar por el resto de tus días - dice el gnomo sonriente ¿Qué le acaba de decir? Estará de broma...
Nicholas coge el móvil a un lado del gnomo con rapidez y marca un número sin dejar de mirar a la criatura que se encuentra ante sus ojos. Tiene que ser una broma. Alguien descuelga el teléfono al tercer pitido con voz cansada. Estaría durmiendo en vez de hacer lo que tiene que hacer.
- ¿Sabes qué hora es? - responde la voz al otro lado del auricular- mañana voy a tener ojeras por tu culpa.
- William... - no sabe exactamente cómo explicarlo... - ¿qué sabes de maldiciones?
- Que más te vale alejarte de ellas y cualquiera que tenga una, hermanito.... ¿No tendrás tú una maldición?
- Más o menos....

2 horas más tarde...

- ¡¿Pero cómo es posible?! - Grita Lucius tumbado en la cama aún curándose de las heridas más grabes. Naomi observa de cerca a Snurf que permanece sentado en el filo de la cama de Nicholas - ¡Naomi ven aquí cuánto más lejos  de esa cosa estés mejor!
La niña sin dejar de mirar al gnomo se acerca a Lucius, siente cierta curiosidad por aquella criatura verdosa. Akemi observa cómo su amor secreto vuelve a explicar la historia sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared. Se ha quitado la chaqueta del traje y su camisa está arrugada y abierta hasta la mitad dónde se pueden ver aún cicatrices deformes de las quemaduras.
- Así que ahora tengo que aguantar a este engendro por toda la eternidad - concluye Nicholas - es cómo lo que tenemos Lucius y yo,  simplemente él no me puede hacer daño directamente ni yo a él. Y claro, a él no le pueden dañar, es un fantasma, solo me libraré de él cuando me muera. Y todo por seguir con esa estúpida lista. Ahora voy a por el grande.
- ¿Estás loco Nicholas?- exclama Akemi con los ojos como platos, no puede permitir que su amado vaya al suicidio. No es que no sea lo suficientemente fuerte, es que Di Mateo nunca va solo, juega sucio y usa magia negra para conseguir lo que quiere. - No puedes ir tras él.
- ¿Por qué no? - <<porque si te mueres todo mi mundo se desmorona imbécil>> tiene ganas de gritarlo al mundo pero reprime ese sentimiento.
- Porque es un suicidio. - concluye Lucius con el rostro de pocos amigos.
-  Si alguna vez contrató al pequeño Nick para que matase a alguien en vez de él mismo - comenta Will - supongo que será porque sus encantos tiene.
- O que simplemente no quiere ensuciar su nombre - dice Snurf en una voz queda, ronca, se le pone la piel de gallina solo al escuchar su chirriante voz. Nicholas mira a su nuevo compañero de soslayo y desearía tener un hacha entre sus manos.
- Quizá, o solo es un movimiento más para lo que él más desea... - dice, para sorpresa de todos, Naomi, que sigue observando al gnomo - Venganza.

martes, 16 de abril de 2013

#Capítulo 16

Nicholas aparcó el coche en una esquina y quitó las llaves del contacto. Podía verse por los espejos del coche, estaba totalmente cambiado. Sin ojeras, sin barba, con el cabello limpio y bien peinado, con su traje negro de Armani parecía alguien muy importante. Y lo era, o por lo menos, lo había sido. Nicholas sale decidido de su coche deportivo plateado y lo cierra con un leve pitido. Avanza por una fría calle y entra en un callejón sin salida aparente, oscuro que desprendía un olor a podrido que abrumaba y un vagabundo dormía bajo cajas de cartón, tenía hambre, pero quizás a la vuelta, un vagabundo no tendría familia y si la tenía, no debían importarle mucho aquel hombre desgarbado que descansaba en un sueño intranquilo.
Apartó con un dedo un contenedor de basuras y, detrás de él una pequeña puerta daba paso a una estancia. Nicholas tuvo que agacharse para poder pasar por ella y daba a un bar, un bar que solo los seres irreales conocían, del mundo mágico y sobre todo era famoso su dueño, un gnomo con un largo sombrero verde, orejas grandes y puntiagudas de nariz afilada y sin la mitad de la dentadura con un nombre Snurf, un nombre muy común entre los gnomos domésticos pero este era un tanto especial. Había dos tipos de gnomos, los agradables, buenos, simpáticos y cantarines y los traidores, repulsivos, mentirosos y cobardes. Snurf pertenecía al del segundo grupo y permanecía al otro lado de la barra sirviendo bebidas a un grupo de lobos, seguramente mañana los desgraciados se despierten en la otra punta del país por uno de los juegos sucios de la criatura.
El bar era un caos todo estaba descontrolado y el ruido que fuera no se percibía ni para un vampiro dentro era horrible, sin embargo al entrar todo quedó en silencio y tensión con miradas de soslayo.
- ¡Nicholas Carrington! - la pequeña criatura, no tan pequeña como la pintan en los cuentos infantiles, de un metro de alto más o menos, saltó del otro lado de la barra directo al vampiro - ¿qué haces por aquí? años hace que no se sabe nada de ti...
La sonrisa del gnomo era repulsiva y nada sincera, cómo si simplemente quisiera agradarle, pero le sonrío con amargura.
- Asuntos pendientes...- todos los del bar habían vuelto a sus cosas y Nicholas sigue a Snurf a la barra.
- ¿Ron o Whisky?.... no, si no recuerdo mal tomabas Vodka... - dijo mientras rebuscaba en busca de una copa- ¿Que te trae por aquí, vampiro? Apuesto que la muerte de Ronald ha sido cosa tuya - dijo bromeando, pero Nicholas simplemente se quedó mirando la copa en silencio- ¡Y el señor Carrington vuelve a las andadas! - una carcajada agría hizo que se me erizara el cabello de los brazos. - Y a puesto de que no has venido hoy para que disfrute de tu compañía... te suplico que si vas a matar alguien lo hagas fuera.
- Sigo trabajando de cazador, pero no se si voy a matar a alguien aparte de al vagabundo de la puerta, estoy sediento...- mientras decía aquellas palabras sus colmillos se salieron de sus fundas y esbozó una tenebrosa sonrisa. El gnomo, asustado y nervioso tragó saliva.
- Creo que tengo viales de sangre para estos casos en la despensa, en seguida vuelvo...
Pero tan silencioso como un gato le siguió sin que este se diera cuenta y con un corte limpio le cortó el cuello con el cuchillo que llevaba en la manga. La sangre verde oscura del gnomo le impregnó los zapatos y la cabeza de la criatura había rodado hasta el lado posterior de la habitación y en el rostro aún se contemplaba el horror y la sorpresa.
Nicholas esconde el cuerpo lo mejor que puede en una madera suelta que cubría la ventilación del techo y, al salir, le prendió fuego a la sangre, una sangre altamente inflamable y útil en estas situaciones. Simplemente salió a la calle antes de que se dieran cuenta, el vagabundo ya no estaba, y dejó una advertencia de que había vuelto mandando un mensaje a Will y lanzando el móvil estrepitosamente por la puerta haciéndolo añicos, cómo cada vez que mataba a alguien. Volvió como si nada a su Aston Martin y se marchó con las manos sucias y requemadas por la sangre de gnomo tóxica. Aquellas criaturas te hacían la vida imposible incluso después de muertas. El móvil de la guantera empezó a sonar, Lucius. Lo cogió y descolgó en manos libres.
- ¿Otra vez te has cargado el móvil? - preguntó el brujo enojado, no le hizo gracia que le dejara allí hasta que se recuperara.
- Es el protocolo - dijo con una sonrisa - muerto, mensaje, móvil roto... sino no sería Nicholas Carrington el Cazador Tecnológico.
- ¿Desde cuándo tienes ese apodo? es horrible...
- Me lo acaban de decir en el lagarto azul, y es cierto, son un asesino muy moderno si nos ponemos a pensar- su tono de voz era burlón y amable, cómo casi siempre era con Lucius.
- Parece Mentira que nacieras a finales del siglo XIII , pareces un adolescente estúpido de estos tiempos - Nicholas solo pudo sonreír, aunque en una de las manos llevaba la concha que le quitó a su hermana el día en que la mató y en su corazón la culpabilidad que había aprendido a manejar ya no sabía si podría hacerlo.

martes, 26 de marzo de 2013

#Capítulo 15

William se apartó del lado de Nicholas para sentarse en el borde de la estrecha ventana mirando a la nada. Parecía sereno y para nada tan insoportable como unos segundos atrás en su rostro las sombras bailaban jugando con los destellos de luz que desprendía la luna. Parecía inofensivo, y Nicholas juraría que intentaba aguantar las lágrimas. Pero enseguida se giró con una sonrisa y el vampiro pensó que era su imaginación.
- De acuerdo, haz lo que quieras, si me quieres matar adelante, mata a tu propio hermano...- el cuerpo de Nicholas se quedó paralizado, como una piedra que han golpeado y han roto en mil pedazos.
- Yo no tengo ningún hermano...- ahora si se podía ver la tristeza en su rostro, Nicholas tenía tres hermanas menores, no recordaba tener ningún hermano. Pero en algún lugar de su mente no podía evitar darle la razón.
- No soy hijo de tu padre, pero si de tu madre. Cuando nací el doctor que se encargó de mi nacimiento le dijo a mi madre que había muerto cuando no era así, mi padre había descubierto que su amante estaba embarazada de él y me raptó por así decirlo, un mago, he buscado por todas partes y quién iba a imaginar que te encontrabas con Lucius.... Sabía que huiste de Londres y que no vuelves allí porque fue el lugar de tu conversión, no pude ver a madre, nunca la encontré y supongo que ya estará muerta...- por un momento fue como si le arrancaran el corazón, él no sabía que era su asesino...
- Si eres mi hermano y que no me has encontrado hasta ahora, ¿Cómo sabías de mi existencia?¿Cómo sabías en lo que me había convertido...?
- Vampiro ingenuo, lo sé porque conozco a quien te creó, al mismo que te quiere destruir y, por supuesto, al que te vigiló desde niño porque sabía que podías serle de gran utilidad...- la respiración de Nicholas se entrcortó dejándole sin aire en los pulmones.
- Di Mateo... Llévame hasta él - dijo levantándose con algo de esfuerzo. Si lo mataba todo habría acabado, no tendrían que huir más- le voy a matar.
- ¿Que lo vas a matar así? -dice sonriendo William- ¿Y vas a dejar aquí a Lucius, Akemi y Naomi sin protección alguna? No lo creo - Nicholas se fija en sus facciones y en lo delicadas que parecen, como lo eran las facciones de su madre, como eran las suyas propias, quizá fuera verdad lo que William decía.
- No, tú me dices dónde está y yo voy, te quedas aquí protegiéndolos hasta que yo vuelva - William parece no darse por vencido, se mira las uñas tan afiladas como las de un gato pensativo y suspira.
- Suponiendo que volvieras y que no lo hicieras en una caja envuelta para regalo ¿Qué te hace pensar que vas a acceder tan fácilmente a su escondite malvado? Además de que está en Londres, porque sabe que nunca irías allí, pero está mejor escondido de lo que piensas.
- ¿Cómo de bien escondido está?
- En otra dimensión y necesitarás a un mago que te lleve hasta él porque de otra manera nunca lo encontrarás antes que él a ti. Y ya que Lucius no está en condiciones soy lo único que te queda hermano mío.- Nicholas se miró el vendaje, la herida ya había cicatrizado.
- Puedes ayudarme o curar a Lucius con magia, pero voy a ir, no importa lo que cueste, muchos me temen, puedo conseguir otro mago.
- No, no puedes. Ya no te temen Nicholas, hace como dos años y medio que no matas a nadie y todos saben que huyes despavorido de ese imbécil de Di Mateo, no será tan fácil- Will sonrió con malicia - te sugiero que mates, que sigas con tu lista y  que hagas temblar como antes a cada persona del submundo. Empezando por recuperar tu antiguo vestuario, así pareces un bibliotecario de los 90'.

domingo, 9 de septiembre de 2012

#Capítulo 14

Nicholas mira a Akemi con todo el amor que en su corazón guardaba para ella,  no parecía haber más sentido en su vida que su amada Akemi porque era cierto, la quería con todo su corazón, era consciente de todo lo que sentía por ella pero se negaba a admitirlo, se negaba a aceptar que sus sentimientos volvían a brillar, porque si lo hacía se sentía débil y que le podían lastimar más de lo que podía haciéndose daño él mismo.
- Pareces agotado- le dice akemi mientras Nicholas intenta obviar la quemazón. Parecía como si se volviera a convertir en vampiro, la piel le ardía y se deprendía de su cuerpo dejando su piel en carne viva, lo que hacía el proceso de curación más doloroso.
- son las cinco de la madrugada, y no he pegado ojo pero tú eres la humana y la que deberías estar dormida.
- Pero tú eres el herido, así que no cuenta...- sonríe.
- ¿Puede hacerte una pregunta un vampiro herido- preguntó Nicholas mirando al techo de la habitación, la luz de la noche hacía que sus quemaduras apenas se notaran y parecía otra vez normal. Sus ojos resplandecían y sus rasgos parecían dibujados en un lienzo. Akemi accedió con una sonrisa- No me has dirigido ni una sola palabra en dos años... ¿por qué ahora? estoy así porque te insulté, lo merezco.
- Porque... aunque hayas hecho tantas tonterías desde que nos conocimos, aún te veo como el primer día en que asaltaste mi casa.- a Akemi se le aceleraba el corazón y Nicholas, lo escuchaba sin darse prisa en responder.- quiero decir que, aún te amo...
- No- respondió de pronto- ya no va a ser lo mismo...
- ¿Por qué no puede ser lo mismo? Nos queremos, nos quisimos, fuimos felices, estabamos enamorados el uno del otro... - dice con toda la emoción que sus ojos expresaban - No hay razón para no mostrarlo ¿Por qué no?
- porque... yo ya no te amo Akemi- Nicholas al pronunciar esas palabras sintió como si una estaca se le clavara en el corazón, pero era lo que tenía que decir, no podía hacerle más daño y por supuesto, no a ella. Ella se puso muy seria.
- Entonces, todas las miradas, las caricias, los besos... supongo que nunca podrán volver.- Nicholas no dice nada, ni siquiera la mira, pero tiene que contener el impulso de acercase a su bello rostro y besarla como nunca había besado a nadie. Mientras ella se arrepentía de su respuesta, de todo lo que le había dicho.- creo que voy a dormir, buenas noches Nicholas.
él la contemplaba dormir bajo el oscuro manto de la noche, mientras en su mente recorrían las maravillosas imágenes sobre qué podría haber ocurrido si hubiera dicho que si, lo que verdaderamente le dictaba el corazón.
De madrugada Nicholas seguía despierto mirando a la nada, sin poder dormir, aunque quisiera. De la puerta del salón entró William impecable, llevaba unos pantalones ajustados azul celeste mas bien oscuro, con una camiseta pegada al cuerpo de color blanco. Su cabello estaba lustrosamente peinado y húmedo después de haberse duchado, sus ojos de felino se posaron en el joven nada mas entrar en la habitación y frunció el ceño e hizo una mueca como si fuera a sonreír, pero en vez de eso gesticuló con las manos algo que entendió perfectamente <<¿que ha pasado con Akemi?os puse juntos por algo...>> puso los ojos en blanco y se giró haciendo como el que dormía. En la oscuridad de los párpados de Nicholas apareció una imagen, era en un jardín todos de blanco y Nicholas besando a Akemi en el altar dónde se acababan de casar y seis Williams de menos de un metro de altura danzando alrededor lanzando pétalos de rosas y cantando. Abre los ojos y se encuentra a pocos centímetros de su rostro el de Will mirándolo sonriente.
- No te metas en mi cabeza o sino te juro que...- el mago sonrió más aún.
- ¿me matarás? hace unos años me lo habría creído pero vamos, admite que la visión te ha gustado- se ríe- vamos, no engañas a nadie, esa chica que está junto a ti está deseando de arrancarte la ropa y a ti lo único que se te ocurre es intentar matarme, y se que tú también la deseas vampiro del tres al cuarto....
- ¿Qué me has llamado...?
- Vampiro de tres al cuarto, un vampiro de verdad es el vampiro que sigue sus impulsos, hace lo que quiere y cuando lo quiere, como hace unos cinco años, ahora eres un vampiro del tres al cuarto. Si fueras un vampiro en condiciones harías lo que quieres y lo que quieres ahora mismo es besar a esa chica.
- Te equivocas- gruñó Nicholas interrumpiendo el discurso de William, que se había llevando preparando desde que los vio, y estaba deseando decirlo.- ahora mismo lo que quiero es que me dejes en paz, si hago que se convierta en realidad probablemente acabarás muerto.

lunes, 13 de agosto de 2012

#Capítulo 13

- eres valiente, sino no accederías a protegernos de Alexei, simplemente huirías sin cargar con nosotras.- dice Naomi sin mirarme a los ojos.
- no le tengo miedo a Alexei ni a lo que me hagan, me refiero a que no soy capaz de enfrentarme a mis verdaderos temores, como volver a Londres.- La niña parece mucho mayor a su edad que tiene más madurez de la que debería tener una niña de 7 años, sin embargo a lo mejor es que se está transformando no de aspecto sino de manera de ser, de hecho era muy posible que se estuviera volviendo astuta y tenaz como un vampiro.
- Algún día tendrás que volver y enfrentarte a tus miedos, mamá siempre me lo decía, porque si no ellos te corroerán por dentro y no te dejarán vivir en paz- una niña de siete años no creía capaz de que si quiera supiera lo que significaba corroerán. Escuchó a Lucius quejarse cuando Akemi le arranca la ropa de un punto quemado. No era agradable, estaban llenos de sangre y pus, no sabía como Naomi podía soportarlo, sin embargo me limpiaba las heridas intentando no hacer ninguna mueca de desagrado.
No dijo más nada hasta que Naomi hubo terminado de vendarle las heridas que dentro de unos días habrían sanado para evitar una infección más grave. Estaba prácticamente empapado de agua helada que Naomi me había ido rociado poco a poco. Para una recuperación más rápida Nicholas necesitaría sangre, pero Lucius no estaba en condiciones para conseguirla. Tendría que esperar a que ese tal William llegara y ver si la podía conseguir.
De repente en el centro de la habitación empieza a salir humo gris que inunda su visión. Olía a coche quemado. El humo se fue disipando lentamente hasta que se pudo ver una sombra de un hombre, llevaba unos pantalones beige y una camisa blanca abierta que destacaba su delgado cuerpo, Tenía la piel tostada por el sol y unos ojos verdes que parecían los ojos de un depredador antes de atacar. Su cabello era rubio y sus facciones eran afiladas como cuchillos. Los labios de William eran finos y su nariz puntiaguda. A Nicholas no le agradaba demasiado a primera vista.
- ¡Lucius, pero que desastre es este!- al oír su voz me entraron ganas de reír a carcajadas, era una voz aguda que no le pegaba nada a su físico. Toda la habitación se había cubierto de un polvo gris por el humo, gracias a dios que Akemi acababa de vendar a Lucius, la infección sería muy grave. Todos estaban también cubiertos de polvo, todos excepto William que lucía impecable.
- El que tú as montado...- dijo con una voz débil. El hombre de no más de treinta años aparentes da dos palmadas y todo el polvo a desaparecido.- venía de una incineradora de coches usados. Bien que necesitáis.
- Protección- era Lucius quién hablaba, miró a Nicholas- y sangre...
- Él es tu vampiro ¿verdad? bueno no me agradan los vampiros pero todo se puede solucionar por un módico precio...
- Will, te salvé la vida el precio ya está pagado- dice Lucius.
- Cierto, cierto, pero dejemos el tema- chasqueó los dedos y al lado de Nicholas aparecieron cinco bolsas de sangre, tuvo que controlarse durante un segundo para no lanzarse al espeso líquido rojo que había sobre el plástico- adelante, puedes alimentarte- Nicholas niega con la cabeza.
- No, puedo descontrolarme, mejor comeré cuando esté solo- Will se acercó y cogió una bolsa.
- ¿De verdad crees que van a dejarte estar solo? La última vez te tiraste de un rascacielos lo que te llevó aquí- abrió la vía de la bolsa y dejóque algo de sangre cayera sobre los labios de Nicholas. No lo pudo evitar, perdió el control y cuando se hubo dado cuenta ya iba por la quinta bolsa ya casi acabada. Tenía los colmillos fuera de las fundas y el rostro con restos de sangre.- así me gusta, buen chico. No ha sido tan horrible ¿no?- Nicholas se sentía mucho mejor y sentía como la piel se le iba regenerando. Al terminar la quinta bolsa tubo que controlarse más de lo habitual, enfundar sus colmillos y cerrar los ojos durante un minuto, despejar su mente hasta ya estar seguro de que no iba a dañar a nadie. Abre los ojos y se encuentra que todos los están mirando.
- No, no ha sido tan horrible- reconoce, aunque le había costado mucho esfuerzo.- pero no ha sido agradable.
- De nada, bueno creo que necesitáis camas, no podemos tener la dos heridos y a dos señoritas durmiendo en el suelo...- vuelve a chasquear los dedos y Nicholas se encuentra de repente sobre una cama de matrimonio, y Lucius en otra.- chicas, tendréis que compartir cama, Naomi con Lucius, Akemi, tú con Nicholas.- Nicholas mira a Akemi pero ella está mirando hacia otro lado. Agradecía tener las cómodas almohadas y no la dura pared. William inspeccionaba el pequeño apartamento con una mirada curiosa, haciendo aparecer y desaparecer cosas de hecho, Nicholas apareció más de una vez tirado en el suelo de alguna habitación o en alguna tienda dónde todos se quedaban mirando, pero inmediatamente volvía a la cama del apartamento
- No tenéis de qué preocuparos ya casi no os he movido de vuestro sitio...- decía mientras hacía desaparecer una pajarera de madera y con la pajarera Lucius. Al darse cuenta, le hizo volver.
- he aparecido en un aparcamiento Will, dentro del coche de una familia con dos niñas revoltosas que empezaron a tirarme del pelo. Sinceramente- decía Lucius- prefiero que dejes la casa sin amueblar, estoy cansado y por si no te has fijado, parece que me han asado en una barbacoa.- Will y Lucius empezaron a discutir sobre que era mas importante, tener una casa habitable o descansar.
Akemi se tumba al lado de Nicholas mientras este observa la escena. Ella se mira las manos y mira de nuevo a Nicholas, para ella era perfecto, arreglado, desaliñado o carbonizado era perfecto. Deshace la cama y me ayuda a Nicholas a meterse dentro y ella se acurruca a su lado. Naomi ya estaba dormida en la otra cama. Nicholas la mira mientras se tapa con la colcha y las mantas de colores.
- ¿Te duele?- dice Akemi preguntando con tanta preocupación como le fue posible.
- No mucho, el dolor para los vampíros se reduce en cuestión de poco tiempo, sin embargo Lucius es el que me preocupa, debería estar en un hospital dónde le trataran esas quemaduras, yo tardaré en curarme pero él no empezará a sanar hasta que yo lo haga y aún así tardará, y no me fío de Will, yo no permitiría que un mago tan inexperto en estas situaciones le cuidara, pero si él lo dice será lo mejor...