- eres valiente, sino no accederías a protegernos de Alexei, simplemente huirías sin cargar con nosotras.- dice Naomi sin mirarme a los ojos.
- no le tengo miedo a Alexei ni a lo que me hagan, me refiero a que no soy capaz de enfrentarme a mis verdaderos temores, como volver a Londres.- La niña parece mucho mayor a su edad que tiene más madurez de la que debería tener una niña de 7 años, sin embargo a lo mejor es que se está transformando no de aspecto sino de manera de ser, de hecho era muy posible que se estuviera volviendo astuta y tenaz como un vampiro.
- Algún día tendrás que volver y enfrentarte a tus miedos, mamá siempre me lo decía, porque si no ellos te corroerán por dentro y no te dejarán vivir en paz- una niña de siete años no creía capaz de que si quiera supiera lo que significaba corroerán. Escuchó a Lucius quejarse cuando Akemi le arranca la ropa de un punto quemado. No era agradable, estaban llenos de sangre y pus, no sabía como Naomi podía soportarlo, sin embargo me limpiaba las heridas intentando no hacer ninguna mueca de desagrado.
No dijo más nada hasta que Naomi hubo terminado de vendarle las heridas que dentro de unos días habrían sanado para evitar una infección más grave. Estaba prácticamente empapado de agua helada que Naomi me había ido rociado poco a poco. Para una recuperación más rápida Nicholas necesitaría sangre, pero Lucius no estaba en condiciones para conseguirla. Tendría que esperar a que ese tal William llegara y ver si la podía conseguir.
De repente en el centro de la habitación empieza a salir humo gris que inunda su visión. Olía a coche quemado. El humo se fue disipando lentamente hasta que se pudo ver una sombra de un hombre, llevaba unos pantalones beige y una camisa blanca abierta que destacaba su delgado cuerpo, Tenía la piel tostada por el sol y unos ojos verdes que parecían los ojos de un depredador antes de atacar. Su cabello era rubio y sus facciones eran afiladas como cuchillos. Los labios de William eran finos y su nariz puntiaguda. A Nicholas no le agradaba demasiado a primera vista.
- ¡Lucius, pero que desastre es este!- al oír su voz me entraron ganas de reír a carcajadas, era una voz aguda que no le pegaba nada a su físico. Toda la habitación se había cubierto de un polvo gris por el humo, gracias a dios que Akemi acababa de vendar a Lucius, la infección sería muy grave. Todos estaban también cubiertos de polvo, todos excepto William que lucía impecable.
- El que tú as montado...- dijo con una voz débil. El hombre de no más de treinta años aparentes da dos palmadas y todo el polvo a desaparecido.- venía de una incineradora de coches usados. Bien que necesitáis.
- Protección- era Lucius quién hablaba, miró a Nicholas- y sangre...
- Él es tu vampiro ¿verdad? bueno no me agradan los vampiros pero todo se puede solucionar por un módico precio...
- Will, te salvé la vida el precio ya está pagado- dice Lucius.
- Cierto, cierto, pero dejemos el tema- chasqueó los dedos y al lado de Nicholas aparecieron cinco bolsas de sangre, tuvo que controlarse durante un segundo para no lanzarse al espeso líquido rojo que había sobre el plástico- adelante, puedes alimentarte- Nicholas niega con la cabeza.
- No, puedo descontrolarme, mejor comeré cuando esté solo- Will se acercó y cogió una bolsa.
- ¿De verdad crees que van a dejarte estar solo? La última vez te tiraste de un rascacielos lo que te llevó aquí- abrió la vía de la bolsa y dejóque algo de sangre cayera sobre los labios de Nicholas. No lo pudo evitar, perdió el control y cuando se hubo dado cuenta ya iba por la quinta bolsa ya casi acabada. Tenía los colmillos fuera de las fundas y el rostro con restos de sangre.- así me gusta, buen chico. No ha sido tan horrible ¿no?- Nicholas se sentía mucho mejor y sentía como la piel se le iba regenerando. Al terminar la quinta bolsa tubo que controlarse más de lo habitual, enfundar sus colmillos y cerrar los ojos durante un minuto, despejar su mente hasta ya estar seguro de que no iba a dañar a nadie. Abre los ojos y se encuentra que todos los están mirando.
- No, no ha sido tan horrible- reconoce, aunque le había costado mucho esfuerzo.- pero no ha sido agradable.
- De nada, bueno creo que necesitáis camas, no podemos tener la dos heridos y a dos señoritas durmiendo en el suelo...- vuelve a chasquear los dedos y Nicholas se encuentra de repente sobre una cama de matrimonio, y Lucius en otra.- chicas, tendréis que compartir cama, Naomi con Lucius, Akemi, tú con Nicholas.- Nicholas mira a Akemi pero ella está mirando hacia otro lado. Agradecía tener las cómodas almohadas y no la dura pared. William inspeccionaba el pequeño apartamento con una mirada curiosa, haciendo aparecer y desaparecer cosas de hecho, Nicholas apareció más de una vez tirado en el suelo de alguna habitación o en alguna tienda dónde todos se quedaban mirando, pero inmediatamente volvía a la cama del apartamento
- No tenéis de qué preocuparos ya casi no os he movido de vuestro sitio...- decía mientras hacía desaparecer una pajarera de madera y con la pajarera Lucius. Al darse cuenta, le hizo volver.
- he aparecido en un aparcamiento Will, dentro del coche de una familia con dos niñas revoltosas que empezaron a tirarme del pelo. Sinceramente- decía Lucius- prefiero que dejes la casa sin amueblar, estoy cansado y por si no te has fijado, parece que me han asado en una barbacoa.- Will y Lucius empezaron a discutir sobre que era mas importante, tener una casa habitable o descansar.
Akemi se tumba al lado de Nicholas mientras este observa la escena. Ella se mira las manos y mira de nuevo a Nicholas, para ella era perfecto, arreglado, desaliñado o carbonizado era perfecto. Deshace la cama y me ayuda a Nicholas a meterse dentro y ella se acurruca a su lado. Naomi ya estaba dormida en la otra cama. Nicholas la mira mientras se tapa con la colcha y las mantas de colores.
- ¿Te duele?- dice Akemi preguntando con tanta preocupación como le fue posible.
- No mucho, el dolor para los vampíros se reduce en cuestión de poco tiempo, sin embargo Lucius es el que me preocupa, debería estar en un hospital dónde le trataran esas quemaduras, yo tardaré en curarme pero él no empezará a sanar hasta que yo lo haga y aún así tardará, y no me fío de Will, yo no permitiría que un mago tan inexperto en estas situaciones le cuidara, pero si él lo dice será lo mejor...
lunes, 13 de agosto de 2012
domingo, 12 de agosto de 2012
# Capítulo 12
- No se dónde están- dice Nicholas, y era cierto, no sabía dónde las había mandado Lucius.
- Está bien, todavía no te importa lo que le suceda a tu compañero- le agarra la pierna rota y se la retuerce, Nicholas suelta un pequeño grito pero Lucius empieza a gritar.
- Vale, de acuerdo, te diré dónde íbamos a ir, pero no se si habrán ido... a Londres- Di Mateo se ríe
- ¿Londres?, tú nunca irías a Londres....- en ese momento se da cuenta de lo que está diciendo- entiendo.Pero ¿Cómo sé que no me estás mintiendo?- El muchacho sonríe.
- tendrás que confiar en mí,- al ver la sonrisa del chico le clava la astilla en la pierna lo que hace que se le borre la sonrisa de la cara.
- así mejor- dice y sonríe él- pero tranquilo, tu vienes conmigo.- Nicholas sabía que iba a acabar mal cuando viera después de más de un siglo su ciudad natal.
Lucius está a unos centímetros de mi codo, consigue acercarse y me toca el brazo, y la oscuridad se alza sobre nosotros para aparecer en una casa, nunca había estado en ella, no estaba amueblada y los dos estábamos tirados en el suelo. Abrió los ojos buscando a Lucius que descansaba a su lado. En la habitación entran Naomi y Akemi corriendo y Akemi le grita algo a la pequeña, pero el muchacho tiene la mente tan alborotada que no puede distinguir las palabras. Nicholas se sienta y se apoya en la pared más cercana, está lleno de sangre y su piel está quemada casi por completo, no quería ver su rostro, pero era carne viva, con sangre y los dibujos de Di Mateo. Nicholas llega hasta su pierna y saca la astilla que le había clavado el vampiro sin ninguna delicadeza.
- Donde estamos- pregunto intentando averiguar algo.
- En algún lugar de Rusia. - responde Akemi mientras examinaba las heridas de Lucius que básicamente eran las mías pero con peor aspecto ya que las mías empezaban ya a sanar y las suyas empezarían a sanar cuando yo ya estuviera sano.
- Algún día tendrás que mirarme a los ojos- dice Nicholas observando su semblante.- quizá no sean los más bonitos pero ¿no son tan feos no?- ella esboza una sonrisa- echaba de menos tu sonrisa- de inmediato se pone seria.
- ¿Porqué cuando quieres eres tan malditamente encantador?- dice ella mirando al techo.
- Porque soy un vampiro, tenemos cambios de personalidad considerables, sobre todo cuando te acaban de torturar y no creías que ibas a volver a ver a esa persona.
- ¿Esa persona?- pregunta mirando a Nicholas de reojo.
- La que alguna vez te hizo sentir especial.- sus mejillas se sonrojan- siento haberos intentado matar, pero no era yo, intento ser mi parte humana pero por mas que lo intento solo sale el monstruo que hay en mi. Quizá me he llevado tanto tiempo siendo un monstruo que ahora no se actuar de otra forma.
- Muy bonito, pero dejemos este tema por ahora y pensemos que vamos a hacer- dice Lucius todavía tumbado en el suelo.
- ¿Tan mal aspecto tenemos que no dejas entrar a Naomi?- Miro a Lucius y tiene partes de la cara quemada por jugo de ajo, al igual que el resto de las quemaduras, en la mejilla, el cuello, justo al lado de un ojo, la barbilla...- si bueno, mejor sanamos antes de que nos vea.
- os a visto, se a sorprendido pero la e mandado a por hielo y agua para las heridas.
- Lucius, tenemos que aguantar aqui por lo menos diez días hasta que los dos estemos sanos.- dice Nicholas intentando tocar las quemaduras en un fallido intento de dolor.
- Encontraré a alguien que la resguarde mientras, no es problema. William Jhonson me debe un favor y siempre quiso venir a Rusia, no pondrá objeción. Sin embargo lo que verdaderamente me preocupa eres tú Nicholas - Nicholas se había tirado desde el rascacielos, era cierto que lo que le pasaba a uno le pasaba al otro, pero no si se lo hacían ellos mismos, una prueba de ello es cuando Lucius le clavó una estaca para evitar que matara a Naomi. - tus heridas no han podido sanar por culpa de Di Mateo que hacía que empeoraran.
- Sanaré enseguida solo necesito sangre para reponer la perdida y quitarme toda esta ropa, no quiero que se me pegue la ropa a las quemaduras.- lo cierto era que solo iba con unos vaqueros agujereados y con la camisa de franela abierta a la vista de las quemaduras, lo que no significaba que no hubiera más.- ¿Me ayudas?- le dice a Akemi, la chica suspira, dice algo para sí y se acerca a él. Le ayuda a desprenderse de la camisa, en algunas zonas tubo que arrancarla puesto que ya se había pegado a la piel, pero Nicholas intentó no mostrar su dolor. Le dejó reponerse un minuto y ayudó a quitarle los vaqueros ya rotos y los zapatos con mucha delicadeza por la pierna herida. Y así dejó a Nicholas con solo unos calzoncillos estilo boxers negros. Procuraban no encontrarse las miradas, sus ojos apenas se encontraron. Las peores quemaduras las habían tapado y tenían trozos de tela pegada por el calor que Nicholas fue arrancando poco a poco sin privarse de gritar cuando lo necesitaba. Naomi estró en la habitación y se quedó pálida al ver tanta sangre en el suelo. Mientras Akemi ayudaba a Lucius a desvestirse Naomi Limpiaba las heridas y colocaba hielo para calmar la quemazón.- Eres muy valiente- le dice Nicholas viendo que aunque no le agradaba curarle estaba ahí ayudándole, a un vampiro. Ella niega con la cabeza.
- No soy valiente, si lo fuera ahora mismo no tendría miedo y ganas de salir huyendo.- aún así no despegaba la vista de la quemadura del brazo.
- Pero estás aquí, eso es lo que te hace valiente, te enfrentas a tus miedos. Algo que yo no hago...
- Está bien, todavía no te importa lo que le suceda a tu compañero- le agarra la pierna rota y se la retuerce, Nicholas suelta un pequeño grito pero Lucius empieza a gritar.
- Vale, de acuerdo, te diré dónde íbamos a ir, pero no se si habrán ido... a Londres- Di Mateo se ríe
- ¿Londres?, tú nunca irías a Londres....- en ese momento se da cuenta de lo que está diciendo- entiendo.Pero ¿Cómo sé que no me estás mintiendo?- El muchacho sonríe.
- tendrás que confiar en mí,- al ver la sonrisa del chico le clava la astilla en la pierna lo que hace que se le borre la sonrisa de la cara.
- así mejor- dice y sonríe él- pero tranquilo, tu vienes conmigo.- Nicholas sabía que iba a acabar mal cuando viera después de más de un siglo su ciudad natal.
Lucius está a unos centímetros de mi codo, consigue acercarse y me toca el brazo, y la oscuridad se alza sobre nosotros para aparecer en una casa, nunca había estado en ella, no estaba amueblada y los dos estábamos tirados en el suelo. Abrió los ojos buscando a Lucius que descansaba a su lado. En la habitación entran Naomi y Akemi corriendo y Akemi le grita algo a la pequeña, pero el muchacho tiene la mente tan alborotada que no puede distinguir las palabras. Nicholas se sienta y se apoya en la pared más cercana, está lleno de sangre y su piel está quemada casi por completo, no quería ver su rostro, pero era carne viva, con sangre y los dibujos de Di Mateo. Nicholas llega hasta su pierna y saca la astilla que le había clavado el vampiro sin ninguna delicadeza.
- Donde estamos- pregunto intentando averiguar algo.
- En algún lugar de Rusia. - responde Akemi mientras examinaba las heridas de Lucius que básicamente eran las mías pero con peor aspecto ya que las mías empezaban ya a sanar y las suyas empezarían a sanar cuando yo ya estuviera sano.
- Algún día tendrás que mirarme a los ojos- dice Nicholas observando su semblante.- quizá no sean los más bonitos pero ¿no son tan feos no?- ella esboza una sonrisa- echaba de menos tu sonrisa- de inmediato se pone seria.
- ¿Porqué cuando quieres eres tan malditamente encantador?- dice ella mirando al techo.
- Porque soy un vampiro, tenemos cambios de personalidad considerables, sobre todo cuando te acaban de torturar y no creías que ibas a volver a ver a esa persona.
- ¿Esa persona?- pregunta mirando a Nicholas de reojo.
- La que alguna vez te hizo sentir especial.- sus mejillas se sonrojan- siento haberos intentado matar, pero no era yo, intento ser mi parte humana pero por mas que lo intento solo sale el monstruo que hay en mi. Quizá me he llevado tanto tiempo siendo un monstruo que ahora no se actuar de otra forma.
- Muy bonito, pero dejemos este tema por ahora y pensemos que vamos a hacer- dice Lucius todavía tumbado en el suelo.
- ¿Tan mal aspecto tenemos que no dejas entrar a Naomi?- Miro a Lucius y tiene partes de la cara quemada por jugo de ajo, al igual que el resto de las quemaduras, en la mejilla, el cuello, justo al lado de un ojo, la barbilla...- si bueno, mejor sanamos antes de que nos vea.
- os a visto, se a sorprendido pero la e mandado a por hielo y agua para las heridas.
- Lucius, tenemos que aguantar aqui por lo menos diez días hasta que los dos estemos sanos.- dice Nicholas intentando tocar las quemaduras en un fallido intento de dolor.
- Encontraré a alguien que la resguarde mientras, no es problema. William Jhonson me debe un favor y siempre quiso venir a Rusia, no pondrá objeción. Sin embargo lo que verdaderamente me preocupa eres tú Nicholas - Nicholas se había tirado desde el rascacielos, era cierto que lo que le pasaba a uno le pasaba al otro, pero no si se lo hacían ellos mismos, una prueba de ello es cuando Lucius le clavó una estaca para evitar que matara a Naomi. - tus heridas no han podido sanar por culpa de Di Mateo que hacía que empeoraran.
- Sanaré enseguida solo necesito sangre para reponer la perdida y quitarme toda esta ropa, no quiero que se me pegue la ropa a las quemaduras.- lo cierto era que solo iba con unos vaqueros agujereados y con la camisa de franela abierta a la vista de las quemaduras, lo que no significaba que no hubiera más.- ¿Me ayudas?- le dice a Akemi, la chica suspira, dice algo para sí y se acerca a él. Le ayuda a desprenderse de la camisa, en algunas zonas tubo que arrancarla puesto que ya se había pegado a la piel, pero Nicholas intentó no mostrar su dolor. Le dejó reponerse un minuto y ayudó a quitarle los vaqueros ya rotos y los zapatos con mucha delicadeza por la pierna herida. Y así dejó a Nicholas con solo unos calzoncillos estilo boxers negros. Procuraban no encontrarse las miradas, sus ojos apenas se encontraron. Las peores quemaduras las habían tapado y tenían trozos de tela pegada por el calor que Nicholas fue arrancando poco a poco sin privarse de gritar cuando lo necesitaba. Naomi estró en la habitación y se quedó pálida al ver tanta sangre en el suelo. Mientras Akemi ayudaba a Lucius a desvestirse Naomi Limpiaba las heridas y colocaba hielo para calmar la quemazón.- Eres muy valiente- le dice Nicholas viendo que aunque no le agradaba curarle estaba ahí ayudándole, a un vampiro. Ella niega con la cabeza.
- No soy valiente, si lo fuera ahora mismo no tendría miedo y ganas de salir huyendo.- aún así no despegaba la vista de la quemadura del brazo.
- Pero estás aquí, eso es lo que te hace valiente, te enfrentas a tus miedos. Algo que yo no hago...
martes, 7 de agosto de 2012
#Capítulo 11
A PARTIR DE AQUÍ SOMBRAS DE UN CAZADOR VA A ESTAR ESCRITO EN NEGRO, PUESTO QUE ES SU PARTE MÁS ''OSCURA'', PRONTO SE REVELARÁN MÁS SECRETOS SOBRE NICHOLAS CARRINGTON Y LOS DEMÁS PERSONAJES EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE SOBRAS DE UN CAZADOR...
- Eres despreciable- dice Akemi por lo bajo.
-¿Cómo?- dice Nicholas mirándola con los ojos muy abiertos- despreciable... desestimación, falta de aprecio, desaire, desdén... así que me tienes falta de aprecio, sobre todo porque mientras tu estás muerta de asco yo tengo cariño de otras personas que no sean de mi familia...
- Tú no tienes familia ¿te olvidas de que la mataste? Quizá por eso te traes chicas ligeras de cascos delante de Naomi- Nicholas se queda muy rígido, helado sin saber que decir, Lucius no sabía nada y ella coge una de las maletas intentando ocultar una lágrima que le corría por el rostro.
- Nicholas...- dijo justo antes de que soltara a Naomi y se fuera corriendo sin saber muy bien dónde. Acabó sobre un rascacielo con una botella de Bourbon, veinte botellas rotas en el suelo y borracho, muy borracho. Los vampiros tardaban bastante más que los humanos en emborracharse pero llegado a unas cinco botellas ya empiezan a marearse y a las diez botellas ya están completamente fuera de juego. Nunca se había emborrachado tanto, se sentía humano, apenas veía y sus sentidos estaban completamente apagados. Sentía como el viento cruzaba a su alrededor. Nicholas dio un paso al filo del rascacielos y se dejó caer, cerrando los ojos. Sentía su cuerpo caer, dejó la mente en blanco y simplemente cayó en la parte de atrás del edificio, en un callejón por el cual no pasaba nadie. Bajo Nicholas se había formado un charco de sangre, pero las heridas superficiales ya estaban sanando, pero los huesos rotos, los que eran casi todos, tardarían unos tres o cuatro días en sanar. Cierra los ojos y apoya la cabeza en el suelo, manchándose con su propia sangre el rostro. Quisiera haber muerto, solo el roce con el suelo hubiera provocado su muerte y ni lo habría notado. Se queda dormido en apenas un minuto.
La luz del día no fue lo que despertó al chico, fue un dolor punzante en las muñecas. Abre los ojos y se encuentra en el sótano de una bodega abandonada, sus manos estaban encadenadas a la pared y las cadenas estaban empapadas con jugo de ajo, que quemaba su piel.
- Por fin despiertas- dice una voz que no escuchaba desde hacía dos años.- hace más de una semana que no hay manera de despertarte, entre el golpe y la borrachera que llevabas encima cualquiera te despertaba.- la voz era masculina y con un leve acento italiano.
- Di Mateo...- dice el joven con la respiración entrecortada.
- Creías que no te iba a encontrar y encima, justo antes de escapar te lanzas desde un edificio ¿En serio? Te creía mas listo... Bien, ahora me vas a decir dónde están.
- ¿Quiénes?- el vampiro lanza una carcajada, es bastante apuesto pero cuándo lo mataron ya tenía canas.
- No te hagas el tonto Carrington, las chicas Wang, dónde están- giró la cabeza para no mirarle- antes eras mas listo, tenías más clase, eras como lo que debías ser, alguien de buena familia al que todos temen, ahora ¿quién te toma en serio?- dice mientras coge una astilla muy fina pero puntiaguda, comienza a dibujar con ella extrañas palabras en hebreo sobre la piel del chico clavando la aguja y dejándo correr sangre por su torso. Nicholas apretaba los dientes, era como si le quemaran la piel lenta y dolorosamente, pero no le permitió el lujo a Alexei de verle gritar.- ahora te voy a repetir la pregunta joven Carrington...
- Soy más anciano que tú- dice ahogando sus palabras él se empieza a reír.
- cierto, ahora que puedes hablar, dime ¿dónde están?- al ver que no hablaba añade- bien, quizá esto te devuelva la memoria...- de repente de unas escaleras de madera podrida en lo alto se abre una puerta al parecer muy pesada y de allí bajan dos personas.
- ¡Lucius!- grita sin poder contenerse, tiene las muñecas y el torso ensangrentado, Nicholas lo soportaba bien por el vampirismo que quitaba parte del dolor pero el no tenía protección- deja que se vaya, el no tiene nada que ver, es culpa mía.- Di Mateo sonríe.
- Quizá ahora lleguemos a un acuerdo o...- agarra de la pierna al muchacho y se la rompe, es un pequeño quejido, pero Lucius se tira al suelo y con un chillido.- bien Nicky, ¿vas a cooperar?- aprieta los dientes con fuerza y cierra los ojos tomando aire y deseando desaparecer y aparecer en el regazo de su madre.
- Eres despreciable- dice Akemi por lo bajo.
-¿Cómo?- dice Nicholas mirándola con los ojos muy abiertos- despreciable... desestimación, falta de aprecio, desaire, desdén... así que me tienes falta de aprecio, sobre todo porque mientras tu estás muerta de asco yo tengo cariño de otras personas que no sean de mi familia...
- Tú no tienes familia ¿te olvidas de que la mataste? Quizá por eso te traes chicas ligeras de cascos delante de Naomi- Nicholas se queda muy rígido, helado sin saber que decir, Lucius no sabía nada y ella coge una de las maletas intentando ocultar una lágrima que le corría por el rostro.
- Nicholas...- dijo justo antes de que soltara a Naomi y se fuera corriendo sin saber muy bien dónde. Acabó sobre un rascacielo con una botella de Bourbon, veinte botellas rotas en el suelo y borracho, muy borracho. Los vampiros tardaban bastante más que los humanos en emborracharse pero llegado a unas cinco botellas ya empiezan a marearse y a las diez botellas ya están completamente fuera de juego. Nunca se había emborrachado tanto, se sentía humano, apenas veía y sus sentidos estaban completamente apagados. Sentía como el viento cruzaba a su alrededor. Nicholas dio un paso al filo del rascacielos y se dejó caer, cerrando los ojos. Sentía su cuerpo caer, dejó la mente en blanco y simplemente cayó en la parte de atrás del edificio, en un callejón por el cual no pasaba nadie. Bajo Nicholas se había formado un charco de sangre, pero las heridas superficiales ya estaban sanando, pero los huesos rotos, los que eran casi todos, tardarían unos tres o cuatro días en sanar. Cierra los ojos y apoya la cabeza en el suelo, manchándose con su propia sangre el rostro. Quisiera haber muerto, solo el roce con el suelo hubiera provocado su muerte y ni lo habría notado. Se queda dormido en apenas un minuto.
La luz del día no fue lo que despertó al chico, fue un dolor punzante en las muñecas. Abre los ojos y se encuentra en el sótano de una bodega abandonada, sus manos estaban encadenadas a la pared y las cadenas estaban empapadas con jugo de ajo, que quemaba su piel.
- Por fin despiertas- dice una voz que no escuchaba desde hacía dos años.- hace más de una semana que no hay manera de despertarte, entre el golpe y la borrachera que llevabas encima cualquiera te despertaba.- la voz era masculina y con un leve acento italiano.
- Di Mateo...- dice el joven con la respiración entrecortada.
- Creías que no te iba a encontrar y encima, justo antes de escapar te lanzas desde un edificio ¿En serio? Te creía mas listo... Bien, ahora me vas a decir dónde están.
- ¿Quiénes?- el vampiro lanza una carcajada, es bastante apuesto pero cuándo lo mataron ya tenía canas.
- No te hagas el tonto Carrington, las chicas Wang, dónde están- giró la cabeza para no mirarle- antes eras mas listo, tenías más clase, eras como lo que debías ser, alguien de buena familia al que todos temen, ahora ¿quién te toma en serio?- dice mientras coge una astilla muy fina pero puntiaguda, comienza a dibujar con ella extrañas palabras en hebreo sobre la piel del chico clavando la aguja y dejándo correr sangre por su torso. Nicholas apretaba los dientes, era como si le quemaran la piel lenta y dolorosamente, pero no le permitió el lujo a Alexei de verle gritar.- ahora te voy a repetir la pregunta joven Carrington...
- Soy más anciano que tú- dice ahogando sus palabras él se empieza a reír.
- cierto, ahora que puedes hablar, dime ¿dónde están?- al ver que no hablaba añade- bien, quizá esto te devuelva la memoria...- de repente de unas escaleras de madera podrida en lo alto se abre una puerta al parecer muy pesada y de allí bajan dos personas.
- ¡Lucius!- grita sin poder contenerse, tiene las muñecas y el torso ensangrentado, Nicholas lo soportaba bien por el vampirismo que quitaba parte del dolor pero el no tenía protección- deja que se vaya, el no tiene nada que ver, es culpa mía.- Di Mateo sonríe.
- Quizá ahora lleguemos a un acuerdo o...- agarra de la pierna al muchacho y se la rompe, es un pequeño quejido, pero Lucius se tira al suelo y con un chillido.- bien Nicky, ¿vas a cooperar?- aprieta los dientes con fuerza y cierra los ojos tomando aire y deseando desaparecer y aparecer en el regazo de su madre.
#Capítulo 10
2 AÑOS DESPUÉS...
Llegó a la puerta del colegio, todos los niños estaban en clase y tuvo que entrar dentro. Los pasillos del primer ciclo estaban llenos de dibujos y frases que para él no tenían ningún sentido. Llegó a la clase de los niños de siete años y golpeó la puerta con cuidado. Un coro de niños respondieron de inmediato adelante. Abrió la puerta y estaban todos sentados en sus mesas con libros sobre ella y lápices de colores.
- Nicholas, despierta, nos ha encontrado- Lucius zarandea a Nicholas con tanta fuerza que se queda sin aliento. Al escuchar sus palabras se levanta de la cama dónde a su lado descansa Morgan, una chica que había conocido hacía un par de semanas. Era una vampiresa que pasaba por un bar a menudo y que se había convertido hacía poco. Al ver que Nicholas la está mirando añade- dejala Alexei no va a hacerle daño, quiere a Akemi y Naomi y me da igual lo que hayas tenido con Akemi tú le prometiste nuestra protección y ahora también nos buscan...
- De acuerdo deja que me vista- estábamos en un apartamento de Nueva York en un barrio bajo, normalmente estaban acostumbrados a vivir en sitios lujosos pero eso les daba pistas de dónde nos encontramos.
- Cuando te vistas ve a buscar a Naomi a la escuela tendré todo listo para entonces.
Nicholas se vistió con una camiseta blanca y una camisa de franela encima, ya no vestía como antes con trajes de lujo zapatos lustrados y perfectamente peinado, ya no le importaba su imagen desde que había roto con Akemi, dijo que no huiría que podía soportar lo que Nicholas era, pero no era cierto y no la culpaba de ello, cuando cortaron estaban encerrados en una casa y no podían salir de allí porque estaban acorralados, se llevaron semanas dentro y Nicholas estaba sediento e intentó morder a Akemi y Naomi, no era la primera vez que ocurría y cortó con el chico entre lágrimas desde aquello ya no era lo mismo, no se hablaban si no era estrictamente necesario. A pesar de todo Naomi le perdonó y el anterior año pensó que sería bueno que fuera a la escuela como los demás niños.Llegó a la puerta del colegio, todos los niños estaban en clase y tuvo que entrar dentro. Los pasillos del primer ciclo estaban llenos de dibujos y frases que para él no tenían ningún sentido. Llegó a la clase de los niños de siete años y golpeó la puerta con cuidado. Un coro de niños respondieron de inmediato adelante. Abrió la puerta y estaban todos sentados en sus mesas con libros sobre ella y lápices de colores.
- Perdone las molestias, vengo a por Myra Grayson.- busco por toda la clase y ve que lo mira y hace señas con las manos <<¿Nos vamos?>> asiento.
- ¿Y usted quien es?- dice una profesora aparentemente recién salida de la universidad pelirroja con los ojos verdes.
- Soy su tío y su tutor legal, Michael Skylight - el vampiro mira a Naomi y ella ya ha recogido sus cosas y se acerca hacia él, le sonrío con ganas a la pequeña y me acerco a la profesora para hablarle en voz baja- nos mudamos a otra ciudad así que ella no va a venir más, pero no diga nada de despedida, ella no lo sabe.
- de acuerdo señor Skylight- dice con un suspiro- se lo comunicaré a su tutora.
Nicholas asiente y se marcha junto a Naomi. Empieza a hablar con ella para distraerla de el tema de Alexei.
En el camino entro en el bar dónde conoció a Morgan, suena música de jazz a todo volumen a pesar de que todavía es temprano. Se acerca al camarero que ya le conoce y le dice que le diga adiós a Morgan de mi parte. Sale de el bar con Naomi de la mano.
- ¿Preparada para correr como un vampiro?- le dice Nicholas, ella todavía no sabe que se va a convertir en vampiro cuando sea más mayor, todavía no han encontrado cura alguna, pero por ahora no da señales de vampirismo, quizás estemos equivocados, piensa Nicholas. Ella asiente y carga a Naomi en su espalda y corre entre las calles de Nueva York, corre tan rápido que la gente no se da cuenta de que está allí y menos corriendo.
- Nick- a ella era a la única que le permitía que le llamara así- ¿Dónde iremos esta vez?
- A Buenos Aires, Argentina- digo en seguida- allí estaremos un tiempo hasta que se nos ocurra un sitio mejor, en Latino América nunca nos hemos escondido.
En poco tiempo ya estaban en el portal con las maletas hechas en la puerta. Bajó a Naomi de su espalda y caminó hasta dónde se encontraban Akemi y Lucius. Ella bajó la mirada al verle.
- Antes de irte podrías haber echado a esa vampiresa de la casa- dice Akemi- no es que me importe pero cree que la llamarás.
- y lo haré- dijo sin mirarla a los ojos, ella por lo que sabía no había salido con nadie más- quizás en un par de décadas. De todas formas para cuando Morgan sepa que nos hemos ido estaremos lejos de aquí.
miércoles, 1 de agosto de 2012
#Capítulo 9
EN ESTE CAPÍTULO, EL FINAL NO SE CONTARÁ SINO QUE APARECERÁN UN TIEMPO DESPUÉS, CUÁNDO LO LEAN LO ENTENDERÁN...
Nicholas se queda dormido junto a Akemi, él también estaba cansado, y la luz del día le pesaba demasiado. Aunque dormir solo le trajo el recuerdo de la muerte de sus padres, aunque no fue eso lo que invadió su sueño, fue ver cómo su hermana se convertía ante sus ojos, cómo tenía que calmarla, le había dicho a sus otras hermanas que sus padres se habían ido de viaje y que volverían en unas semanas, al final los que nos fuimos en unas semanas dejando a mis hermanas fuimos yo y Wendoline que más tarde cada uno seguiría por su lado y yo me iría a Berlín. El muchacho abre los ojos lentamente y se encuentra con los ojos oscuros de una chica preciosa mirándole. Nicholas se queda en silencio observándola con sus ojos castaños analizando cada rasgo de su bello rostro.
- Buenas noches- el chico frunce en ceño- has dormido todo el día y ya es de noche.
- El día me cansa demasiado- sonríe y alza la mano a su rostro.
- Dime una cosa, tengo curisidad- dijo ella alzando su mano a su rostro y entrelazándolas con las de nicholas.- ¿Te has enamorado alguna vez?
- Claro, de la cultura de diferentes países, de comida que nunca me sacian, de programas televisivos...
- En serio- dice ella apartando la mirada.
- Un par de veces- se pone muy serio- pero siempre se van, siempre te dejan de lado...
- ¿y no pensaste en transformarlas?¿No te lo pidieron?- dice devolviendo a Nicholas la mirada.
- Si bueno, en 122 años me he enamorado de unas tres chicas, con una de ellas nunca hablé de la posibilidad, con la segunda era una constante pelea de porqué no la transformaba y con la tercera... llegamos a casarnos pero ella no quería, lo mencionó un par de veces que no quería, que quería envejecer, pero yo no podía darle ni hijos y por lo tanto tampoco nietos, así que la presión pudo con ella y se suicidó. Pero muchos creían que era mi madre puesto que cuando murió ella envejeció casi el doble de la edad en la que morí...
- Entonces no puedes tener hijos- negó con la cabeza.
- La maldición concierne a uno mismo, no a tus descendientes...
- Entonces Naomi...- soltó una carcajada...
- no exactamente, veamos, es hija de un vampiro pero porque tubo relaciones cuando ya estaba embarazada y durante la relación ella bebió de su sangre. Convirtió a la hija de otro en su hija, es un truco para que la raza siga, pero uno no puede procrear de la forma tradicional. Y hablo desde la experiencia, lo intenté con mi esposa y no pude... así que si quieres huir ahora que aún estas a tiempo, no te juzgaré ni te lo echaré en cara.
- No, no creo que pueda huir de ti... pero lo siento...- Nicholas negó con la cabeza.
- no lo hagas, no tienes porqué. De todas formas nunca les hubiera permitido se se convirtieran, es una experiencia inhumana que nadie debería experimentar y los que desean experimentarla luego se pasan el resto de la eternidad arrepintiéndose de sus actos sinceramente seria mejor morir.- ella se queda en silencio y se sienta, lleva puesta la ropa que se había quitado cuando volvió Nicholas. Tiene la mirada fija en la pared de en frente.
- y porqué no te has suicidado si tan horrible es...- dice Akemi.
- Por miedo- ella le mira sorprendida- hasta el asesino mas duro tiene miedo a la muerte, por no saber que hay detrás, oscuridad, el infierno, vida eterna en otro mundo, reencarnación... hay muchas posibilidades- ella vuelve a poner la vista en la pared.
- Reencarnación- dice en un suspiro- ya bueno y Lucius que dice con todo esto. Él ha vivido tus romances, ¿no está harto de que te enamores, la pierdas y después nadie te pueda consolar excepto él? ¿O que cada vez que diga algo que te dijo alguien que vivió hace más de un siglo te comportes como si te hubieran clavado un cuchillo en el corazón?
- Él no sabe lo que te he contado Akemi, él nunca a tenido que consolarme porque nunca supo nada. Cuando estuve con esas chicas le hice creer que estaba con ellas por diversión, que no me importaban, por eso cuando murieron tuve que aguantar y fingir ante sus ojos, para no herirle. El tener un mago a tu lado, ser elegido para que te proteja es complicado, él es como un padre para mí, también un amigo pero más que otra cosa es la única persona a la que no podría soportar ver sufrir. Nunca le conté nada sobre mi vida mas oscura por eso, cuándo me encontró le dije que yo era huérfano, no tenía padres y sólo una hermana, la que se convirtió que no era mucho más joven que yo. Algún día le contaré la verdad, pero todavía no estoy preparado para decírselo.- ella mira a nicholas, se vuelve tumbar a su lado y le besa. Él con un movimiento rápido se sube sobre ella agarrándole las manos sobre la cama firmemente y empieza a besarla en los labios, en el cuello, su clavícula...
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