- eres valiente, sino no accederías a protegernos de Alexei, simplemente huirías sin cargar con nosotras.- dice Naomi sin mirarme a los ojos.
- no le tengo miedo a Alexei ni a lo que me hagan, me refiero a que no soy capaz de enfrentarme a mis verdaderos temores, como volver a Londres.- La niña parece mucho mayor a su edad que tiene más madurez de la que debería tener una niña de 7 años, sin embargo a lo mejor es que se está transformando no de aspecto sino de manera de ser, de hecho era muy posible que se estuviera volviendo astuta y tenaz como un vampiro.
- Algún día tendrás que volver y enfrentarte a tus miedos, mamá siempre me lo decía, porque si no ellos te corroerán por dentro y no te dejarán vivir en paz- una niña de siete años no creía capaz de que si quiera supiera lo que significaba corroerán. Escuchó a Lucius quejarse cuando Akemi le arranca la ropa de un punto quemado. No era agradable, estaban llenos de sangre y pus, no sabía como Naomi podía soportarlo, sin embargo me limpiaba las heridas intentando no hacer ninguna mueca de desagrado.
No dijo más nada hasta que Naomi hubo terminado de vendarle las heridas que dentro de unos días habrían sanado para evitar una infección más grave. Estaba prácticamente empapado de agua helada que Naomi me había ido rociado poco a poco. Para una recuperación más rápida Nicholas necesitaría sangre, pero Lucius no estaba en condiciones para conseguirla. Tendría que esperar a que ese tal William llegara y ver si la podía conseguir.
De repente en el centro de la habitación empieza a salir humo gris que inunda su visión. Olía a coche quemado. El humo se fue disipando lentamente hasta que se pudo ver una sombra de un hombre, llevaba unos pantalones beige y una camisa blanca abierta que destacaba su delgado cuerpo, Tenía la piel tostada por el sol y unos ojos verdes que parecían los ojos de un depredador antes de atacar. Su cabello era rubio y sus facciones eran afiladas como cuchillos. Los labios de William eran finos y su nariz puntiaguda. A Nicholas no le agradaba demasiado a primera vista.
- ¡Lucius, pero que desastre es este!- al oír su voz me entraron ganas de reír a carcajadas, era una voz aguda que no le pegaba nada a su físico. Toda la habitación se había cubierto de un polvo gris por el humo, gracias a dios que Akemi acababa de vendar a Lucius, la infección sería muy grave. Todos estaban también cubiertos de polvo, todos excepto William que lucía impecable.
- El que tú as montado...- dijo con una voz débil. El hombre de no más de treinta años aparentes da dos palmadas y todo el polvo a desaparecido.- venía de una incineradora de coches usados. Bien que necesitáis.
- Protección- era Lucius quién hablaba, miró a Nicholas- y sangre...
- Él es tu vampiro ¿verdad? bueno no me agradan los vampiros pero todo se puede solucionar por un módico precio...
- Will, te salvé la vida el precio ya está pagado- dice Lucius.
- Cierto, cierto, pero dejemos el tema- chasqueó los dedos y al lado de Nicholas aparecieron cinco bolsas de sangre, tuvo que controlarse durante un segundo para no lanzarse al espeso líquido rojo que había sobre el plástico- adelante, puedes alimentarte- Nicholas niega con la cabeza.
- No, puedo descontrolarme, mejor comeré cuando esté solo- Will se acercó y cogió una bolsa.
- ¿De verdad crees que van a dejarte estar solo? La última vez te tiraste de un rascacielos lo que te llevó aquí- abrió la vía de la bolsa y dejóque algo de sangre cayera sobre los labios de Nicholas. No lo pudo evitar, perdió el control y cuando se hubo dado cuenta ya iba por la quinta bolsa ya casi acabada. Tenía los colmillos fuera de las fundas y el rostro con restos de sangre.- así me gusta, buen chico. No ha sido tan horrible ¿no?- Nicholas se sentía mucho mejor y sentía como la piel se le iba regenerando. Al terminar la quinta bolsa tubo que controlarse más de lo habitual, enfundar sus colmillos y cerrar los ojos durante un minuto, despejar su mente hasta ya estar seguro de que no iba a dañar a nadie. Abre los ojos y se encuentra que todos los están mirando.
- No, no ha sido tan horrible- reconoce, aunque le había costado mucho esfuerzo.- pero no ha sido agradable.
- De nada, bueno creo que necesitáis camas, no podemos tener la dos heridos y a dos señoritas durmiendo en el suelo...- vuelve a chasquear los dedos y Nicholas se encuentra de repente sobre una cama de matrimonio, y Lucius en otra.- chicas, tendréis que compartir cama, Naomi con Lucius, Akemi, tú con Nicholas.- Nicholas mira a Akemi pero ella está mirando hacia otro lado. Agradecía tener las cómodas almohadas y no la dura pared. William inspeccionaba el pequeño apartamento con una mirada curiosa, haciendo aparecer y desaparecer cosas de hecho, Nicholas apareció más de una vez tirado en el suelo de alguna habitación o en alguna tienda dónde todos se quedaban mirando, pero inmediatamente volvía a la cama del apartamento
- No tenéis de qué preocuparos ya casi no os he movido de vuestro sitio...- decía mientras hacía desaparecer una pajarera de madera y con la pajarera Lucius. Al darse cuenta, le hizo volver.
- he aparecido en un aparcamiento Will, dentro del coche de una familia con dos niñas revoltosas que empezaron a tirarme del pelo. Sinceramente- decía Lucius- prefiero que dejes la casa sin amueblar, estoy cansado y por si no te has fijado, parece que me han asado en una barbacoa.- Will y Lucius empezaron a discutir sobre que era mas importante, tener una casa habitable o descansar.
Akemi se tumba al lado de Nicholas mientras este observa la escena. Ella se mira las manos y mira de nuevo a Nicholas, para ella era perfecto, arreglado, desaliñado o carbonizado era perfecto. Deshace la cama y me ayuda a Nicholas a meterse dentro y ella se acurruca a su lado. Naomi ya estaba dormida en la otra cama. Nicholas la mira mientras se tapa con la colcha y las mantas de colores.
- ¿Te duele?- dice Akemi preguntando con tanta preocupación como le fue posible.
- No mucho, el dolor para los vampíros se reduce en cuestión de poco tiempo, sin embargo Lucius es el que me preocupa, debería estar en un hospital dónde le trataran esas quemaduras, yo tardaré en curarme pero él no empezará a sanar hasta que yo lo haga y aún así tardará, y no me fío de Will, yo no permitiría que un mago tan inexperto en estas situaciones le cuidara, pero si él lo dice será lo mejor...
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