lunes, 30 de julio de 2012

#Capítulo 8

Akemi se quedó en silencio, <<Pobre, lo perdió todo, y tubo que aprender a sobrevivir solo>> piensa ella. en vez de decir nada motivador, le agarra la mano y le dice:
- Pues menos mal que te has convertido, sino no te hubiera conocido- <<tonta, tonta, tonta¿Porqué le has dicho eso TONTA!!!>> Pero Nicholas sonríe y sus mejillas se sonrojan levemente. Akemi se acerca, intentando arreglar la estupidez que había dicho, su corazón se aceleraba mientras él parecía estar muy tranquilo y toca sus labios, pero no recibe respuesta. se aparta unos cuatro centímetros de él- Lo siento... no debí...- <<!!TONTA!!>> vuelve a pensar. Nicholas se queda inmóvil  mirándola fijamente. Entonces él supera esos cuatro centímetros y la besa, dios eso si que era besar <<claro ha tenido más de un siglo para practicar>> Sus labios eran suaves y esponjosos, no era como nadie que Akemi hubiera besado antes, de hecho había besado solo a François Boneur, un alumno de intercambio con acné y aparato un palmo más bajo que ella porque le ganó a las cartas y esa era su recompensa, y ahora estaba besando al chico más apuesto que jamás había conocido, cierto era que del amor al odio solo había un paso. Intentó abrir los ojos para ver lo que ocurría tras sus párpados pero la dulzura le dejaba llevar. Nicholas llevó las manos a su espalda y pego su cuerpo contra el de Akemi, ella se ponía más nerviosa todavía, sentía su cuerpo a través de el jersey, descendió hasta el filo de la prenda y las condujo debajo de ella, tocando su espalda con tanta dulzura, sus caderas... él se dejaba llevar por sus sentidos mientras ella lo intentaba.
- ¿Estás bien?- dice Nicholas apoyando su frente con la de Akemi. Ella sonríe y asiente, el labio superior le tiembla con violencia. Ella no quiere ser menos y le toca su pecho, acariciando sus músculos esculpidos bajo la fina piel olivacea. Deja una mano en su pecho y la otra a su cabello jugando con él. De repente escucha a Lucius que lo llama y se aparta con delicadeza pero rápidamente- Me necesitan...- le dio un último beso a Akemi y se marchó de la habitación- ahora vuelvo.
Nicholas no sentía frío alguno pero se le puso la piel de gallina al ver a Naomi en el suelo. Agudizó el oído y escucho el repiqueteo de su corazón, solo se había quedado dormida en el suelo viendo el televisor, resopló de alivio.
- ¿Qué haces?- me dice Lucius por detrás.
- Yo...- dice sin poder decir una palabra.
- No importa, por cierto tienes carmín en los labios- dice sin darle la menor importancia, se limpia la boca con el brazo cuando no mira, viendo que era mentira- bien Di Mateo está ahora mismo registrando nuestro hotel, al parecer ha intentado ponerse en contacto con nosotros, por cierto tu nuevo móvil está junto a la mesa, si descubre que las estamos ayudando nos encontrará y nos matará de la peor forma posible.  
-->- Pero nosotros somos más fuertes y listos que él...
- No lo creas, Di Mateo será muchas cosas pero no es tonto, sabe por donde moverse y conoce a Antiguos, más Antiguos que nosotros Nick... perdón Nicholas, puede matarnos fácilmente. Y si lo hace, todos estamos muertos, debe parecer que no las protegemos, que simplemente deseamos sacarles información. Ahora coge el móvil, llámale, que sepa dónde nos encontramos, que sepa que confiamos en él.
El móvil era uno muy simple, con bluetooth y poco más. Nicholas colocó la tarjeta, lo cargó y lo encendió. Marcó el número que apareció en su mente y esperó a que sonara dos veces antes de que cogiera el teléfono.
>>- ¿Diga?- contesta una voz ronca, seguro que llevaba días sin dormir.
>>- ¡Alexei!- dijo con tono alegre- soy Nicholas Carrington y adivina a quien tengo en casa, ups espera, pista, una es una niña y otra una jovencita humanas procedentes de Asia...
>>- Estás con las chicas Wang- dice afirmando lo obvio- y ¿qué haces que no las has matado todavía?
>>- Bueno en un intento de alimentarme de la pequeñaja casi me ahogo con su sangre de semi-vampiro, no puedo matarlas hasta que descubra algunas cosas, por ahora confían en mi, no te preocupes, deja al profesional.
>>- Después de tantos años aún sigues hablando como un adolescente inmaduro Nicholas, más te vale averiguar algo, te dejo que actúes así porque confío en que no te encariñarás.
>>- De todas formas, soy bueno en todo mi trabajo Di Mateo, no te preocupes, yo me encargo de todo.- Nicholas cuelga el móvil y lo deja sobre la mesa.
Se marcha de nuevo a su habitación donde había dejado a Akemi. Encuentra a la muchacha en ropa interior debajo de las sábanas dormida plácidamente. Nicholas sonríe y se tumba junto a ella rodeándola con los brazos, ella se despierta le sonríe y se vuelve a dormir, debe estar agotada.

domingo, 29 de julio de 2012

#Capítulo 7

Una vez preparado todo cogimos las maletas y nos agarramos las manos en un círculo. Lucius les transportó rápidamente, un segundo después estaban en Gengenbach, en medio de una calle no muy ancha con casas sacadas de los cuentos de princesas que Naomi siempre leía, y, la que estaba ante nosotros era nuestra casa, una de las más grandes llena de flores rosadas y ventanas azules, era algo irregular pero era muy hermosa. Naomi corrió hacia la casa entre risas.
- Nick vamos abre la puerta- siempre que hablaba le decía las cosas que mas le dolían, no lo hacía queriendo, pero Nicholas tenía que controlarse para no gritarle a la niña. Él miró a Lucius y el hechicero se encogió de hombros. Nicholas bajó la mirada y se acercó a la puerta con Akemi y Lucius a sus espaldas.
La casa por dentro es mas grande de lo que parece por fuera. Nicholas y Lucius tenían cientos de propiedades por todo el mundo, y esa era una de sus preferidas. Era preciosa. Tenía espacio suficiente para dos familias con tres hijos por cada una pareja y no tener que compartir cama ni habitación. Desempaquetando un par de trajes, camisas y pantalones en su habitación con vistas al jardín de atrás de la casa Nicholas procuraba dejar toda la ropa perfectamente colocada. En la habitación entra Akemi, se ha duchado y lleva el pelo húmedo recogido con una toalla blanca de algodón se había puesto un jersey blanco y un pantalón vaquero. Nicholas se gira para verla, él se había quitado la chaqueta y la camisa rota y sucia y se había quedado con el torso al  aire, ella al verle se queda con los ojos abiertos, la herida todavía no se ha curado del todo, puesto que le había atravesado y era difícil de curar, tenía la herida en carne viva, pero no le dolía y mañana cuando se levantara no quedaría nada más que el recuerdo. 
- no tiene buena pinta- dice acercándose- ¿quieres que te ayude?
- No hace falta, pero si quieres quedarte...- deseaba que dijera que si, y sonrió.
- Claro...- hubo un silencio bastante agradable- ¿puedo preguntarte algo?- asiente mientras dobla una camiseta- ¿porqué no quisiste ir a Londres?
- Es una larga historia,- responde intentando evitar el tema.
- Tengo tiempo y si quieres que confíe en ti...- Nicholas respira hondo y se sienta sobre la cama junto a ella.
- nací en 1869 en una casa de Londres cerca del río...mi padre era uno de los cazadores de vampiros más importantes de la ciudad, claro está de que muchos creían en ellos, pero pocos sabían si su existencia era real. Él quiso enseñarme a cazarlos y a odiarlos como su único varón, no era que me gustase, pero me obsesioné con ello. Mi madre no quería que siguiera sus pasos, que era peligroso, y lo era, decía que era su pequeño Nicky, ella me llamaba siempre Nick, solo ella, pero yo era joven cuando cacé mi primer vampiro y sentí la adrenalina correr por mis venas y ya no creí que hubiera otra cosa, ella estaba detrás de mí cuidando cada paso, mis hermanas no sabían nada entonces. Cuando cacé mi primer vampiro tenía dieciocho años, a los veintiuno fui a cazar, persiguiendo al vampiro, me llevó a un bosque, era dónde quiso que fuera, estaba infestado de vampiros y en vez de matarme decidieron que para un cazador de vampiros el peor castigo sería convertirme en uno. Casi de inmediato me encontró mi padre y me llevó a casa, no creyó que me estaba convirtiendo puesto que nunca había visto la conversión de un vampiro. Pero fue dolorosa tanto para mi como para mis padres. Tenía alta fiebre, la piel se te cae a pedazos y los dientes te duelen tanto que deseas arrancártelos de cuajo. Te encuentras mechones de pelo en la almohada, te mueres de hambre, mi madre me llevaba sopa y comida, pero no era lo que necesitaba. Me llevé unas dos semanas entre quejidos, gritos y dolores inhumanos, mi madre estaba esquelética, mi padre había entrado en depresión, se sentía inútil. No dejaban pasar a mis hermanas de lo mal que me encontraba. Una mañana después de las dos semanas me levanté perfectamente, o eso creía, mi madre entró y llamó a mi padre al verme en pie como nuevo, pero cuando hubo pronunciado su nombre mordí su cuello y me alimenté de ella, no me sentí culpable hasta que también acabé con el cuerpo de mi padre, que no había tomado sangre de vampiro, estaba tan preocupado por mi que no se preocupo por él, solo mi herman Wendoline me vio, y le mordí el cuello, pero paré antes de que fuera demasiado tarde. Ella se convirtió en vampiro y anoche murió, yo la maté. Después de eso me marché de Londres y me fui a Berlín, dónde comencé como asesino a sueldo en los barrios más bajos de la ciudad, hasta ahora que soy de los vampiros más importantes... por eso no quise regresar a Londres, por respeto a mis padres y a mi familia, no se qué paso con el resto de mis hermanas aparte de Wendoline eran Sophia y Judith... No aguanto que me llamen Nick, porque ese es el nombre de mi parte humana que se fue cuando maté a mis padres, no merezco que me llamen así.
- Lo siento.... por eso te pones serio cuando Naomi te llama así... pero no fue culpa tuya... en fin ellos no sabían lo que te ocurría...
- En el fondo creo que mi padre si lo sabía, pero que no quería aceptar que su hijo se estaba transformando en un monstruo...

sábado, 28 de julio de 2012

#Capítulo 6

- ¿Que ha pasado aquí?- dijo Nicholas entrando en el salón dónde Lucius, Akemi y Naomi permanecían sentados en el suelo formando un pequeño círculo, miraban a la nada- Lucius, ¿Estás bien que a pasado?
- Ya se porque Di Mateo quiere acabar con su familia- Nicholas abre mucho los ojos y se apresura a sentarse a su lado- en realidad Alexei no quería matarlos en un principio, era Julius el que le convenció, ¿recuerdas que tu hermana te dijo que Julius había procurado dejar todos los cabos sueltos? pues a eso más o menos se refería y no sabes lo mejor, son familia, Alexei Di Mateo es el bisabuelo de Julius que se mudó a América y se casó con una americana, la única descendiente fue una chica por eso no prosiguió el apellido. Se supone que antiguamente eran dos familias muy unidas la Di Mateo y Wang, de distintos paises pero muy queridas las unas a las otras, pero el antepasado de Akemi y Naomi dejó a Di Mateo en un edificio infestado de vampiros provocando que se convirtiera en uno. Di Mateo se vengó del que le traicionó y creyó que ya estaba en paz, pero tuvo a su hija, que no heredó su vampirismo, después descubrió que se le pasaba a sus nietos y Julius, al ver que infecto a sus dos hijos quiso vengarse, primero convirtiendose en vampiro para poder llegar hasta Di Mateo y segundo convencerle de acabar con los Wang. Lo peor es que lo ha conseguido, ahora Alexei está empeñado en matarlas.
- ¿Cómo sabes todo eso?- pregunta Naomi curiosa.
- Porque, toda la información que necesito está en mi cabeza, solo tengo que buscarla. Tengo todos los libros históricos aquí- dice señalando su cabeza.
- Ya pero ¿era necesaria la luz para buscarla?- pregunta el muchacho aún con los ojos doloridos de la luz.
- No pero ¿A que impresiona?- sonrió a su compañero lleno de simpatía- para la próxima pondré fuegos artificiales...
- ¿No ardería la casa?- responde Nicholas con el ceño fruncido
- quizás pero....
- Oye Oye- dice Akemi- ¿nos estais diciendo que nos quieren matar personas que no sois vosotros por cosas que ni si quiera he hecho y os ponéis a hablar de fuegos artificiales?
-¿Por qué estás tan preocupada? tienes a los mejores asesinos para ayudarte a matarlos y que no te maten ¿qué mas se puede pedir?- esbozó una sonrisa y los ojos de Akemi se llenan de furia pero sus ojos oscuros eran lindos, tenía una gracia única con solo pestañear, cómo se recogía el pelo tras las orejas...<<¿Pero en qué estas pensando?>> se dice a sí mismo Nicholas <<Es humana olvídate de ella>> Nicholas sonrió. - Di Mateo no tendrá valor de acercarse a ti, no te preocupes, eso sí, sabe que estamos aquí, tendremos que irnos de Madrid, ¿Dónde queréis ir?- ellas estaban muy calladas- ¿Naomi?- sonreí y a ella se le iluminó el rostro
- ¿Dónde yo quiera?- asintió- ¡A Londres, a Londres!- se me oscureció el rostro.
- No, a Londres no, donde quieras menos allí-  ella bajó la mirada.
- ¿Y porqué no a Londres? Es bonito, con historia y es lo suficientemente grande como para escondernos...- dice Akemi.
- Akemi, dejalo- dijo Lucius- como esta, simplemente escogemos otro lugar.
- A... Gengenbach- dice Naomi en voz baja, estuvo Nicholas allí hacía unos años, era un pequeño pueblo de Alemania, lo que le sorprendió era que ella lo conociera.
- Ammm... claro, pues empaquetad todo lo que necesiteis, nos vamos ya.- dijo el muchacho poniendose en pie.
CONTINUARÁ...
Bueno, voy a aclarar que Gengenbach existe realmente y que fue la ciudad dónde se rodó Charlie en la fábrica de chocolate, personalmente me parece un pueblo de cuento en el que la pequeña Naomi vivirá su pequeño sueño de princesa en el próximo capítulo, ¡que disfrutéis!
GenGenbach, esta es la casa que he decidido que será el hogar de Nicholas, Lucius y Naomi durante su estancia en Alemania:)