Akemi se quedó en silencio, <<Pobre, lo perdió todo, y tubo que aprender a sobrevivir solo>> piensa ella. en vez de decir nada motivador, le agarra la mano y le dice:
- Pues menos mal que te has convertido, sino no te hubiera conocido- <<tonta, tonta, tonta¿Porqué le has dicho eso TONTA!!!>> Pero Nicholas sonríe y sus mejillas se sonrojan levemente. Akemi se acerca, intentando arreglar la estupidez que había dicho, su corazón se aceleraba mientras él parecía estar muy tranquilo y toca sus labios, pero no recibe respuesta. se aparta unos cuatro centímetros de él- Lo siento... no debí...- <<!!TONTA!!>> vuelve a pensar. Nicholas se queda inmóvil mirándola fijamente. Entonces él supera esos cuatro centímetros y la besa, dios eso si que era besar <<claro ha tenido más de un siglo para practicar>> Sus labios eran suaves y esponjosos, no era como nadie que Akemi hubiera besado antes, de hecho había besado solo a François Boneur, un alumno de intercambio con acné y aparato un palmo más bajo que ella porque le ganó a las cartas y esa era su recompensa, y ahora estaba besando al chico más apuesto que jamás había conocido, cierto era que del amor al odio solo había un paso. Intentó abrir los ojos para ver lo que ocurría tras sus párpados pero la dulzura le dejaba llevar. Nicholas llevó las manos a su espalda y pego su cuerpo contra el de Akemi, ella se ponía más nerviosa todavía, sentía su cuerpo a través de el jersey, descendió hasta el filo de la prenda y las condujo debajo de ella, tocando su espalda con tanta dulzura, sus caderas... él se dejaba llevar por sus sentidos mientras ella lo intentaba.
- ¿Estás bien?- dice Nicholas apoyando su frente con la de Akemi. Ella sonríe y asiente, el labio superior le tiembla con violencia. Ella no quiere ser menos y le toca su pecho, acariciando sus músculos esculpidos bajo la fina piel olivacea. Deja una mano en su pecho y la otra a su cabello jugando con él. De repente escucha a Lucius que lo llama y se aparta con delicadeza pero rápidamente- Me necesitan...- le dio un último beso a Akemi y se marchó de la habitación- ahora vuelvo.
Nicholas no sentía frío alguno pero se le puso la piel de gallina al ver a Naomi en el suelo. Agudizó el oído y escucho el repiqueteo de su corazón, solo se había quedado dormida en el suelo viendo el televisor, resopló de alivio.
- ¿Qué haces?- me dice Lucius por detrás.
- Yo...- dice sin poder decir una palabra.
- No importa, por cierto tienes carmín en los labios- dice sin darle la menor importancia, se limpia la boca con el brazo cuando no mira, viendo que era mentira- bien Di Mateo está ahora mismo registrando nuestro hotel, al parecer ha intentado ponerse en contacto con nosotros, por cierto tu nuevo móvil está junto a la mesa, si descubre que las estamos ayudando nos encontrará y nos matará de la peor forma posible.
- No lo creas, Di Mateo será muchas cosas pero no es tonto, sabe
por donde moverse y conoce a Antiguos, más Antiguos que nosotros
Nick... perdón Nicholas, puede matarnos fácilmente. Y si lo hace,
todos estamos muertos, debe parecer que no las protegemos, que
simplemente deseamos sacarles información. Ahora coge el móvil, llámale, que sepa dónde nos encontramos, que sepa que confiamos en él.
El móvil era uno muy simple, con bluetooth y poco más. Nicholas colocó la tarjeta, lo cargó y lo encendió. Marcó el número que apareció en su mente y esperó a que sonara dos veces antes de que cogiera el teléfono.
>>- ¿Diga?- contesta una voz ronca, seguro que llevaba días sin dormir.
>>- ¡Alexei!- dijo con tono alegre- soy Nicholas Carrington y adivina a quien tengo en casa, ups espera, pista, una es una niña y otra una jovencita humanas procedentes de Asia...
>>- Estás con las chicas Wang- dice afirmando lo obvio- y ¿qué haces que no las has matado todavía?
>>- Bueno en un intento de alimentarme de la pequeñaja casi me ahogo con su sangre de semi-vampiro, no puedo matarlas hasta que descubra algunas cosas, por ahora confían en mi, no te preocupes, deja al profesional.
>>- Después de tantos años aún sigues hablando como un adolescente inmaduro Nicholas, más te vale averiguar algo, te dejo que actúes así porque confío en que no te encariñarás.
>>- De todas formas, soy bueno en todo mi trabajo Di Mateo, no te preocupes, yo me encargo de todo.- Nicholas cuelga el móvil y lo deja sobre la mesa.
Se marcha de nuevo a su habitación donde había dejado a Akemi. Encuentra a la muchacha en ropa interior debajo de las sábanas dormida plácidamente. Nicholas sonríe y se tumba junto a ella rodeándola con los brazos, ella se despierta le sonríe y se vuelve a dormir, debe estar agotada.