Nicholas mira a Akemi con todo el amor que en su corazón guardaba para ella, no parecía haber más sentido en su vida que su amada Akemi porque era cierto, la quería con todo su corazón, era consciente de todo lo que sentía por ella pero se negaba a admitirlo, se negaba a aceptar que sus sentimientos volvían a brillar, porque si lo hacía se sentía débil y que le podían lastimar más de lo que podía haciéndose daño él mismo.
- Pareces agotado- le dice akemi mientras Nicholas intenta obviar la quemazón. Parecía como si se volviera a convertir en vampiro, la piel le ardía y se deprendía de su cuerpo dejando su piel en carne viva, lo que hacía el proceso de curación más doloroso.
- son las cinco de la madrugada, y no he pegado ojo pero tú eres la humana y la que deberías estar dormida.
- Pero tú eres el herido, así que no cuenta...- sonríe.
- ¿Puede hacerte una pregunta un vampiro herido- preguntó Nicholas mirando al techo de la habitación, la luz de la noche hacía que sus quemaduras apenas se notaran y parecía otra vez normal. Sus ojos resplandecían y sus rasgos parecían dibujados en un lienzo. Akemi accedió con una sonrisa- No me has dirigido ni una sola palabra en dos años... ¿por qué ahora? estoy así porque te insulté, lo merezco.
- Porque... aunque hayas hecho tantas tonterías desde que nos conocimos, aún te veo como el primer día en que asaltaste mi casa.- a Akemi se le aceleraba el corazón y Nicholas, lo escuchaba sin darse prisa en responder.- quiero decir que, aún te amo...
- No- respondió de pronto- ya no va a ser lo mismo...
- ¿Por qué no puede ser lo mismo? Nos queremos, nos quisimos, fuimos felices, estabamos enamorados el uno del otro... - dice con toda la emoción que sus ojos expresaban - No hay razón para no mostrarlo ¿Por qué no?
- porque... yo ya no te amo Akemi- Nicholas al pronunciar esas palabras sintió como si una estaca se le clavara en el corazón, pero era lo que tenía que decir, no podía hacerle más daño y por supuesto, no a ella. Ella se puso muy seria.
- Entonces, todas las miradas, las caricias, los besos... supongo que nunca podrán volver.- Nicholas no dice nada, ni siquiera la mira, pero tiene que contener el impulso de acercase a su bello rostro y besarla como nunca había besado a nadie. Mientras ella se arrepentía de su respuesta, de todo lo que le había dicho.- creo que voy a dormir, buenas noches Nicholas.
él la contemplaba dormir bajo el oscuro manto de la noche, mientras en su mente recorrían las maravillosas imágenes sobre qué podría haber ocurrido si hubiera dicho que si, lo que verdaderamente le dictaba el corazón.
De madrugada Nicholas seguía despierto mirando a la nada, sin poder dormir, aunque quisiera. De la puerta del salón entró William impecable, llevaba unos pantalones ajustados azul celeste mas bien oscuro, con una camiseta pegada al cuerpo de color blanco. Su cabello estaba lustrosamente peinado y húmedo después de haberse duchado, sus ojos de felino se posaron en el joven nada mas entrar en la habitación y frunció el ceño e hizo una mueca como si fuera a sonreír, pero en vez de eso gesticuló con las manos algo que entendió perfectamente <<¿que ha pasado con Akemi?os puse juntos por algo...>> puso los ojos en blanco y se giró haciendo como el que dormía. En la oscuridad de los párpados de Nicholas apareció una imagen, era en un jardín todos de blanco y Nicholas besando a Akemi en el altar dónde se acababan de casar y seis Williams de menos de un metro de altura danzando alrededor lanzando pétalos de rosas y cantando. Abre los ojos y se encuentra a pocos centímetros de su rostro el de Will mirándolo sonriente.
- No te metas en mi cabeza o sino te juro que...- el mago sonrió más aún.
- ¿me matarás? hace unos años me lo habría creído pero vamos, admite que la visión te ha gustado- se ríe- vamos, no engañas a nadie, esa chica que está junto a ti está deseando de arrancarte la ropa y a ti lo único que se te ocurre es intentar matarme, y se que tú también la deseas vampiro del tres al cuarto....
- ¿Qué me has llamado...?
- Vampiro de tres al cuarto, un vampiro de verdad es el vampiro que sigue sus impulsos, hace lo que quiere y cuando lo quiere, como hace unos cinco años, ahora eres un vampiro del tres al cuarto. Si fueras un vampiro en condiciones harías lo que quieres y lo que quieres ahora mismo es besar a esa chica.
- Te equivocas- gruñó Nicholas interrumpiendo el discurso de William, que se había llevando preparando desde que los vio, y estaba deseando decirlo.- ahora mismo lo que quiero es que me dejes en paz, si hago que se convierta en realidad probablemente acabarás muerto.
- Pareces agotado- le dice akemi mientras Nicholas intenta obviar la quemazón. Parecía como si se volviera a convertir en vampiro, la piel le ardía y se deprendía de su cuerpo dejando su piel en carne viva, lo que hacía el proceso de curación más doloroso.
- son las cinco de la madrugada, y no he pegado ojo pero tú eres la humana y la que deberías estar dormida.
- Pero tú eres el herido, así que no cuenta...- sonríe.
- ¿Puede hacerte una pregunta un vampiro herido- preguntó Nicholas mirando al techo de la habitación, la luz de la noche hacía que sus quemaduras apenas se notaran y parecía otra vez normal. Sus ojos resplandecían y sus rasgos parecían dibujados en un lienzo. Akemi accedió con una sonrisa- No me has dirigido ni una sola palabra en dos años... ¿por qué ahora? estoy así porque te insulté, lo merezco.
- Porque... aunque hayas hecho tantas tonterías desde que nos conocimos, aún te veo como el primer día en que asaltaste mi casa.- a Akemi se le aceleraba el corazón y Nicholas, lo escuchaba sin darse prisa en responder.- quiero decir que, aún te amo...
- No- respondió de pronto- ya no va a ser lo mismo...
- ¿Por qué no puede ser lo mismo? Nos queremos, nos quisimos, fuimos felices, estabamos enamorados el uno del otro... - dice con toda la emoción que sus ojos expresaban - No hay razón para no mostrarlo ¿Por qué no?
- porque... yo ya no te amo Akemi- Nicholas al pronunciar esas palabras sintió como si una estaca se le clavara en el corazón, pero era lo que tenía que decir, no podía hacerle más daño y por supuesto, no a ella. Ella se puso muy seria.
- Entonces, todas las miradas, las caricias, los besos... supongo que nunca podrán volver.- Nicholas no dice nada, ni siquiera la mira, pero tiene que contener el impulso de acercase a su bello rostro y besarla como nunca había besado a nadie. Mientras ella se arrepentía de su respuesta, de todo lo que le había dicho.- creo que voy a dormir, buenas noches Nicholas.
él la contemplaba dormir bajo el oscuro manto de la noche, mientras en su mente recorrían las maravillosas imágenes sobre qué podría haber ocurrido si hubiera dicho que si, lo que verdaderamente le dictaba el corazón.
De madrugada Nicholas seguía despierto mirando a la nada, sin poder dormir, aunque quisiera. De la puerta del salón entró William impecable, llevaba unos pantalones ajustados azul celeste mas bien oscuro, con una camiseta pegada al cuerpo de color blanco. Su cabello estaba lustrosamente peinado y húmedo después de haberse duchado, sus ojos de felino se posaron en el joven nada mas entrar en la habitación y frunció el ceño e hizo una mueca como si fuera a sonreír, pero en vez de eso gesticuló con las manos algo que entendió perfectamente <<¿que ha pasado con Akemi?os puse juntos por algo...>> puso los ojos en blanco y se giró haciendo como el que dormía. En la oscuridad de los párpados de Nicholas apareció una imagen, era en un jardín todos de blanco y Nicholas besando a Akemi en el altar dónde se acababan de casar y seis Williams de menos de un metro de altura danzando alrededor lanzando pétalos de rosas y cantando. Abre los ojos y se encuentra a pocos centímetros de su rostro el de Will mirándolo sonriente.
- No te metas en mi cabeza o sino te juro que...- el mago sonrió más aún.
- ¿me matarás? hace unos años me lo habría creído pero vamos, admite que la visión te ha gustado- se ríe- vamos, no engañas a nadie, esa chica que está junto a ti está deseando de arrancarte la ropa y a ti lo único que se te ocurre es intentar matarme, y se que tú también la deseas vampiro del tres al cuarto....
- ¿Qué me has llamado...?
- Vampiro de tres al cuarto, un vampiro de verdad es el vampiro que sigue sus impulsos, hace lo que quiere y cuando lo quiere, como hace unos cinco años, ahora eres un vampiro del tres al cuarto. Si fueras un vampiro en condiciones harías lo que quieres y lo que quieres ahora mismo es besar a esa chica.
- Te equivocas- gruñó Nicholas interrumpiendo el discurso de William, que se había llevando preparando desde que los vio, y estaba deseando decirlo.- ahora mismo lo que quiero es que me dejes en paz, si hago que se convierta en realidad probablemente acabarás muerto.