martes, 7 de agosto de 2012

#Capítulo 11

A PARTIR DE AQUÍ SOMBRAS DE UN CAZADOR VA A ESTAR ESCRITO EN NEGRO, PUESTO QUE ES SU PARTE MÁS ''OSCURA'', PRONTO SE REVELARÁN MÁS SECRETOS SOBRE NICHOLAS CARRINGTON Y LOS DEMÁS PERSONAJES EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE SOBRAS DE UN CAZADOR...
- Eres despreciable- dice Akemi por lo bajo.
-¿Cómo?- dice Nicholas mirándola con los ojos muy abiertos- despreciable... desestimación, falta de aprecio, desaire, desdén... así que me tienes falta de aprecio, sobre todo porque mientras tu estás muerta de asco yo tengo cariño de otras personas que no sean de mi familia...
- Tú no tienes familia ¿te olvidas de que la mataste? Quizá por eso te traes chicas ligeras de cascos delante de Naomi- Nicholas se queda muy rígido, helado sin saber que decir, Lucius no sabía nada y ella coge una de las maletas intentando ocultar una lágrima que le corría por el rostro.
- Nicholas...- dijo justo antes de que soltara a Naomi y se fuera corriendo sin saber muy bien dónde. Acabó sobre un rascacielo con una botella de Bourbon, veinte botellas rotas en el suelo y borracho, muy borracho. Los vampiros tardaban bastante más que los humanos en emborracharse pero llegado a unas cinco botellas ya empiezan a marearse y a las diez botellas ya están completamente fuera de juego. Nunca se había emborrachado tanto, se sentía humano, apenas veía y sus sentidos estaban completamente apagados. Sentía como el viento cruzaba a su alrededor. Nicholas dio un paso al filo del rascacielos y se dejó caer, cerrando los ojos. Sentía su cuerpo caer, dejó la mente en blanco y simplemente cayó en la parte de atrás del edificio, en un callejón por el cual no pasaba nadie. Bajo Nicholas se había formado un charco de sangre, pero las heridas superficiales ya estaban sanando, pero los huesos rotos, los que eran casi todos, tardarían unos tres o cuatro días en sanar.  Cierra los ojos y apoya la cabeza en el suelo, manchándose con su propia sangre el rostro. Quisiera haber muerto, solo el roce con el suelo hubiera provocado su muerte y ni lo habría notado. Se queda dormido en apenas un minuto.
La luz del día no fue lo que despertó al chico, fue un dolor punzante en las muñecas. Abre los ojos y se encuentra en el sótano de una bodega abandonada, sus manos estaban encadenadas a la pared  y las cadenas estaban empapadas con jugo de ajo, que quemaba su piel.
- Por fin despiertas- dice una voz que no escuchaba desde hacía dos años.- hace más de una semana que no hay manera de despertarte, entre el golpe y la borrachera que llevabas encima cualquiera te despertaba.- la voz era masculina y con un leve acento italiano.
- Di Mateo...- dice el joven con la respiración entrecortada.
- Creías que no te iba a encontrar y encima, justo antes de escapar te lanzas desde un edificio ¿En serio? Te creía mas listo... Bien, ahora me vas a decir dónde están.
- ¿Quiénes?- el vampiro lanza una carcajada, es bastante apuesto pero cuándo lo mataron ya tenía canas.
- No te hagas el tonto Carrington, las chicas Wang, dónde están- giró la cabeza para no mirarle- antes eras mas listo, tenías más clase, eras como lo que debías ser, alguien de buena familia al que todos temen, ahora ¿quién te toma en serio?- dice mientras coge una astilla muy fina pero puntiaguda, comienza a dibujar con ella extrañas palabras en hebreo sobre la piel del chico clavando la aguja y dejándo correr sangre por su torso. Nicholas apretaba los dientes, era como si le quemaran la piel lenta y dolorosamente, pero no le permitió el lujo a Alexei de verle gritar.- ahora te voy a repetir la pregunta joven Carrington...
- Soy más anciano que tú- dice ahogando sus palabras él se empieza a reír.
- cierto, ahora que puedes hablar, dime ¿dónde están?- al ver que no hablaba añade- bien, quizá esto te devuelva la memoria...- de repente de unas escaleras de madera podrida en lo alto se abre una puerta al parecer muy pesada y de allí bajan dos personas.
- ¡Lucius!- grita sin poder contenerse, tiene las muñecas y el torso ensangrentado, Nicholas lo soportaba bien por el vampirismo que quitaba parte del dolor pero el no tenía protección- deja que se vaya, el no tiene nada que ver, es culpa mía.- Di Mateo sonríe.
- Quizá ahora lleguemos a un acuerdo o...- agarra de la pierna al muchacho y se la rompe, es un pequeño quejido, pero Lucius se tira al suelo y con un chillido.- bien Nicky, ¿vas a cooperar?- aprieta los dientes con fuerza y cierra los ojos tomando aire y deseando desaparecer y aparecer en el regazo de su madre.

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