martes, 7 de agosto de 2012

#Capítulo 10

2 AÑOS DESPUÉS...

- Nicholas, despierta, nos ha encontrado- Lucius zarandea a Nicholas con tanta fuerza que se queda sin aliento. Al escuchar sus palabras se levanta de la cama dónde a su lado descansa Morgan, una chica que había conocido hacía un par de semanas. Era una vampiresa que pasaba por un bar a menudo y que se había convertido hacía poco. Al ver que Nicholas la está mirando añade- dejala Alexei no va a hacerle daño, quiere a Akemi y Naomi y me da igual lo que hayas tenido con Akemi tú le prometiste nuestra protección y ahora también nos buscan...
- De acuerdo deja que me vista- estábamos en un apartamento de Nueva York en un barrio bajo, normalmente estaban acostumbrados a vivir en sitios lujosos pero eso les daba pistas de dónde nos encontramos.
- Cuando te vistas ve a buscar a Naomi a la escuela tendré todo listo para entonces.
Nicholas se vistió con una camiseta blanca y una camisa de franela encima, ya no vestía como antes con trajes de lujo zapatos lustrados y perfectamente peinado, ya no le importaba su imagen desde que había roto con Akemi, dijo que no huiría que podía soportar lo que Nicholas era, pero no era cierto y no la culpaba de ello, cuando cortaron estaban encerrados en una casa y no podían salir de allí porque estaban acorralados, se llevaron semanas dentro y Nicholas estaba sediento e intentó morder a Akemi y Naomi, no era la primera vez que ocurría y cortó con el chico entre lágrimas desde aquello ya no era lo mismo, no se hablaban si no era estrictamente necesario. A pesar de todo Naomi le perdonó y el anterior año pensó que sería bueno que fuera a la escuela como los demás niños.
Llegó a la puerta del colegio, todos los niños estaban en clase y tuvo que entrar dentro. Los pasillos del primer ciclo estaban llenos de dibujos y frases que para él no tenían ningún sentido. Llegó a la clase de los niños de siete años y golpeó la puerta con cuidado. Un coro de niños respondieron de inmediato adelante. Abrió la puerta y estaban todos sentados en sus mesas con libros sobre ella y lápices de colores.
- Perdone las molestias, vengo a por Myra Grayson.- busco por toda la clase y ve que lo mira y hace señas con las manos <<¿Nos vamos?>> asiento.
- ¿Y usted quien es?- dice una profesora aparentemente recién salida de la universidad pelirroja con los ojos verdes.
- Soy su tío y su tutor legal, Michael Skylight - el vampiro mira a Naomi y ella ya ha recogido sus cosas y se acerca hacia él, le sonrío con ganas a la pequeña y me acerco a la profesora para hablarle en voz baja- nos mudamos a otra ciudad así que ella no va a venir más, pero no diga nada de despedida, ella no lo sabe.
- de acuerdo señor Skylight- dice con un suspiro- se lo comunicaré a su tutora.
Nicholas asiente  y se marcha junto a Naomi. Empieza a hablar con ella para distraerla de el tema de Alexei.
En el camino entro en el bar dónde conoció a Morgan, suena música de jazz a todo volumen a pesar de que todavía es temprano. Se acerca al camarero que ya le conoce y le dice que le diga adiós a Morgan de mi parte. Sale de el bar con Naomi de la mano.
- ¿Preparada para correr como un vampiro?- le dice Nicholas, ella todavía no sabe que se va a convertir en vampiro cuando sea más mayor, todavía no han  encontrado cura alguna, pero por ahora no da señales de vampirismo, quizás estemos equivocados, piensa Nicholas. Ella asiente y carga a Naomi en su espalda y corre entre las calles de Nueva York, corre tan rápido que la gente no se da cuenta de que está allí y menos corriendo.
- Nick- a ella era a la única que le permitía que le llamara así- ¿Dónde iremos esta vez?
- A Buenos Aires, Argentina- digo en seguida- allí estaremos un tiempo hasta que se nos ocurra un sitio mejor, en Latino América nunca nos hemos escondido.
En poco tiempo ya estaban en el portal con las maletas hechas en la puerta. Bajó a Naomi de su espalda y caminó hasta dónde se encontraban Akemi y Lucius. Ella bajó la mirada al verle.
- Antes de irte podrías haber echado a esa vampiresa de la casa- dice Akemi- no es que me importe pero cree que la llamarás.
- y lo haré- dijo sin mirarla a los ojos, ella por lo que sabía no había salido con nadie más- quizás en un par de décadas. De todas formas para cuando Morgan sepa que nos hemos ido estaremos lejos de aquí.

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