domingo, 12 de agosto de 2012

# Capítulo 12

- No se dónde están- dice Nicholas, y era cierto, no sabía dónde las había mandado Lucius.
- Está bien, todavía no te importa lo que le suceda a tu compañero- le agarra la pierna rota y se la retuerce, Nicholas suelta un pequeño grito pero Lucius empieza a gritar.
- Vale, de acuerdo, te diré dónde íbamos a ir, pero no se si habrán ido... a Londres- Di Mateo se ríe
- ¿Londres?, tú nunca irías a Londres....- en ese momento se da cuenta de lo que está diciendo- entiendo.Pero ¿Cómo sé que no me estás mintiendo?- El muchacho sonríe.
- tendrás que confiar en mí,- al ver la sonrisa del chico le clava la astilla en la pierna lo que hace que se le borre la sonrisa de la cara.
- así mejor- dice y sonríe él- pero tranquilo, tu vienes conmigo.- Nicholas sabía que iba a acabar mal cuando viera después de más de un siglo su ciudad natal.
Lucius está a unos centímetros de mi codo, consigue acercarse y me toca el brazo, y la oscuridad se alza sobre nosotros para aparecer en una casa, nunca había estado en ella, no estaba amueblada y los dos estábamos tirados en el suelo.  Abrió los ojos buscando a Lucius  que descansaba a su lado. En la habitación entran Naomi y Akemi corriendo  y Akemi le grita algo a la pequeña, pero el muchacho tiene la mente tan alborotada que no puede distinguir las palabras. Nicholas se sienta y se apoya en la pared más cercana, está lleno de sangre y su piel está quemada casi por completo, no quería ver su rostro, pero era carne viva, con sangre y los dibujos de Di Mateo.  Nicholas llega hasta su pierna y saca la astilla que le había clavado el vampiro sin ninguna delicadeza.
- Donde estamos- pregunto intentando averiguar algo.
- En algún lugar de Rusia. - responde Akemi mientras examinaba las heridas de Lucius que básicamente eran las mías pero con peor aspecto ya que las mías empezaban ya a sanar y las suyas empezarían a sanar cuando yo ya estuviera sano.
- Algún día tendrás que mirarme a los ojos- dice Nicholas observando su semblante.- quizá no sean los más bonitos pero ¿no son tan feos no?- ella esboza una sonrisa- echaba de menos tu sonrisa- de inmediato se pone seria.
- ¿Porqué cuando quieres eres tan malditamente encantador?- dice ella mirando al techo.
- Porque soy un vampiro, tenemos cambios de personalidad considerables, sobre todo cuando te acaban de torturar y no creías que ibas a volver a ver a esa persona.
- ¿Esa persona?- pregunta mirando a Nicholas de reojo.
- La que alguna vez te hizo sentir especial.- sus mejillas se sonrojan- siento haberos intentado matar, pero no era yo, intento ser mi parte humana pero por mas que lo intento solo sale el monstruo que hay en mi. Quizá me he llevado tanto tiempo siendo un monstruo que ahora no se actuar de otra forma.
- Muy bonito, pero dejemos este tema por ahora y pensemos que vamos a hacer- dice Lucius todavía tumbado en el suelo.
- ¿Tan mal aspecto tenemos que no dejas entrar a Naomi?- Miro a Lucius y tiene partes de la cara quemada por jugo de ajo, al igual que el resto de las quemaduras, en la mejilla, el cuello, justo al lado de un ojo, la barbilla...- si bueno, mejor sanamos antes de que nos vea.
- os a visto, se a sorprendido pero la e mandado a por hielo y agua para las heridas.
- Lucius, tenemos que aguantar aqui por lo menos diez días hasta que los  dos estemos sanos.- dice Nicholas intentando tocar las quemaduras en un fallido intento de dolor.
- Encontraré a alguien que la resguarde mientras, no es problema. William Jhonson me debe un favor y siempre quiso venir a Rusia, no pondrá objeción. Sin embargo lo que verdaderamente me preocupa eres tú Nicholas - Nicholas se había tirado desde el rascacielos, era cierto que lo que le pasaba a uno le pasaba al otro, pero no si se lo hacían ellos mismos, una prueba de ello es cuando Lucius le clavó una estaca para evitar que matara a Naomi. - tus heridas no han podido sanar por culpa de Di Mateo que hacía que empeoraran.
- Sanaré enseguida solo necesito sangre para reponer la perdida y quitarme toda esta ropa, no quiero que se me pegue la ropa a las quemaduras.- lo cierto era que solo iba con unos vaqueros agujereados y con la camisa de franela abierta a la vista de las quemaduras, lo que no significaba que no hubiera más.- ¿Me ayudas?- le dice a Akemi, la chica suspira, dice algo para sí y se acerca a él. Le ayuda a desprenderse de la camisa, en algunas zonas tubo que arrancarla puesto que ya se había pegado a la piel, pero Nicholas intentó no mostrar su dolor. Le dejó reponerse un minuto y ayudó a quitarle los vaqueros ya rotos y los zapatos con mucha delicadeza por la pierna herida. Y así dejó a Nicholas con solo unos calzoncillos estilo boxers negros. Procuraban no encontrarse las miradas, sus ojos apenas se encontraron. Las peores quemaduras las habían tapado y tenían trozos de tela pegada por el calor que Nicholas fue arrancando poco a poco sin privarse de gritar cuando lo necesitaba. Naomi estró en la habitación y se quedó pálida al ver tanta sangre en el suelo. Mientras Akemi ayudaba a Lucius a desvestirse Naomi Limpiaba las heridas y colocaba hielo para calmar la quemazón.- Eres muy valiente- le dice Nicholas viendo que aunque no le agradaba curarle estaba ahí ayudándole, a un vampiro. Ella niega con la cabeza.
- No soy valiente, si lo fuera ahora mismo no tendría miedo y ganas de salir huyendo.- aún así no despegaba la vista de la quemadura del brazo.
- Pero estás aquí, eso es lo que te hace valiente, te enfrentas a tus miedos. Algo que yo no hago...

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