Una vez preparado todo cogimos las maletas y nos agarramos las manos en un círculo. Lucius les transportó rápidamente, un segundo después estaban en Gengenbach, en medio de una calle no muy ancha con casas sacadas de los cuentos de princesas que Naomi siempre leía, y, la que estaba ante nosotros era nuestra casa, una de las más grandes llena de flores rosadas y ventanas azules, era algo irregular pero era muy hermosa. Naomi corrió hacia la casa entre risas.
- Nick vamos abre la puerta- siempre que hablaba le decía las cosas que mas le dolían, no lo hacía queriendo, pero Nicholas tenía que controlarse para no gritarle a la niña. Él miró a Lucius y el hechicero se encogió de hombros. Nicholas bajó la mirada y se acercó a la puerta con Akemi y Lucius a sus espaldas.
La casa por dentro es mas grande de lo que parece por fuera. Nicholas y Lucius tenían cientos de propiedades por todo el mundo, y esa era una de sus preferidas. Era preciosa. Tenía espacio suficiente para dos familias con tres hijos por cada una pareja y no tener que compartir cama ni habitación. Desempaquetando un par de trajes, camisas y pantalones en su habitación con vistas al jardín de atrás de la casa Nicholas procuraba dejar toda la ropa perfectamente colocada. En la habitación entra Akemi, se ha duchado y lleva el pelo húmedo recogido con una toalla blanca de algodón se había puesto un jersey blanco y un pantalón vaquero. Nicholas se gira para verla, él se había quitado la chaqueta y la camisa rota y sucia y se había quedado con el torso al aire, ella al verle se queda con los ojos abiertos, la herida todavía no se ha curado del todo, puesto que le había atravesado y era difícil de curar, tenía la herida en carne viva, pero no le dolía y mañana cuando se levantara no quedaría nada más que el recuerdo.
- Nick vamos abre la puerta- siempre que hablaba le decía las cosas que mas le dolían, no lo hacía queriendo, pero Nicholas tenía que controlarse para no gritarle a la niña. Él miró a Lucius y el hechicero se encogió de hombros. Nicholas bajó la mirada y se acercó a la puerta con Akemi y Lucius a sus espaldas.
La casa por dentro es mas grande de lo que parece por fuera. Nicholas y Lucius tenían cientos de propiedades por todo el mundo, y esa era una de sus preferidas. Era preciosa. Tenía espacio suficiente para dos familias con tres hijos por cada una pareja y no tener que compartir cama ni habitación. Desempaquetando un par de trajes, camisas y pantalones en su habitación con vistas al jardín de atrás de la casa Nicholas procuraba dejar toda la ropa perfectamente colocada. En la habitación entra Akemi, se ha duchado y lleva el pelo húmedo recogido con una toalla blanca de algodón se había puesto un jersey blanco y un pantalón vaquero. Nicholas se gira para verla, él se había quitado la chaqueta y la camisa rota y sucia y se había quedado con el torso al aire, ella al verle se queda con los ojos abiertos, la herida todavía no se ha curado del todo, puesto que le había atravesado y era difícil de curar, tenía la herida en carne viva, pero no le dolía y mañana cuando se levantara no quedaría nada más que el recuerdo.
- no tiene buena pinta- dice acercándose- ¿quieres que te ayude?
- No hace falta, pero si quieres quedarte...- deseaba que dijera que si, y sonrió.
- Claro...- hubo un silencio bastante agradable- ¿puedo preguntarte algo?- asiente mientras dobla una camiseta- ¿porqué no quisiste ir a Londres?
- Es una larga historia,- responde intentando evitar el tema.
- Tengo tiempo y si quieres que confíe en ti...- Nicholas respira hondo y se sienta sobre la cama junto a ella.
- nací en 1869 en una casa de Londres cerca del río...mi padre era uno de los cazadores de vampiros más importantes de la ciudad, claro está de que muchos creían en ellos, pero pocos sabían si su existencia era real. Él quiso enseñarme a cazarlos y a odiarlos como su único varón, no era que me gustase, pero me obsesioné con ello. Mi madre no quería que siguiera sus pasos, que era peligroso, y lo era, decía que era su pequeño Nicky, ella me llamaba siempre Nick, solo ella, pero yo era joven cuando cacé mi primer vampiro y sentí la adrenalina correr por mis venas y ya no creí que hubiera otra cosa, ella estaba detrás de mí cuidando cada paso, mis hermanas no sabían nada entonces. Cuando cacé mi primer vampiro tenía dieciocho años, a los veintiuno fui a cazar, persiguiendo al vampiro, me llevó a un bosque, era dónde quiso que fuera, estaba infestado de vampiros y en vez de matarme decidieron que para un cazador de vampiros el peor castigo sería convertirme en uno. Casi de inmediato me encontró mi padre y me llevó a casa, no creyó que me estaba convirtiendo puesto que nunca había visto la conversión de un vampiro. Pero fue dolorosa tanto para mi como para mis padres. Tenía alta fiebre, la piel se te cae a pedazos y los dientes te duelen tanto que deseas arrancártelos de cuajo. Te encuentras mechones de pelo en la almohada, te mueres de hambre, mi madre me llevaba sopa y comida, pero no era lo que necesitaba. Me llevé unas dos semanas entre quejidos, gritos y dolores inhumanos, mi madre estaba esquelética, mi padre había entrado en depresión, se sentía inútil. No dejaban pasar a mis hermanas de lo mal que me encontraba. Una mañana después de las dos semanas me levanté perfectamente, o eso creía, mi madre entró y llamó a mi padre al verme en pie como nuevo, pero cuando hubo pronunciado su nombre mordí su cuello y me alimenté de ella, no me sentí culpable hasta que también acabé con el cuerpo de mi padre, que no había tomado sangre de vampiro, estaba tan preocupado por mi que no se preocupo por él, solo mi herman Wendoline me vio, y le mordí el cuello, pero paré antes de que fuera demasiado tarde. Ella se convirtió en vampiro y anoche murió, yo la maté. Después de eso me marché de Londres y me fui a Berlín, dónde comencé como asesino a sueldo en los barrios más bajos de la ciudad, hasta ahora que soy de los vampiros más importantes... por eso no quise regresar a Londres, por respeto a mis padres y a mi familia, no se qué paso con el resto de mis hermanas aparte de Wendoline eran Sophia y Judith... No aguanto que me llamen Nick, porque ese es el nombre de mi parte humana que se fue cuando maté a mis padres, no merezco que me llamen así.
- Lo siento.... por eso te pones serio cuando Naomi te llama así... pero no fue culpa tuya... en fin ellos no sabían lo que te ocurría...
- En el fondo creo que mi padre si lo sabía, pero que no quería aceptar que su hijo se estaba transformando en un monstruo...
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