La luna llena asomaba por las exuberantes calles de
Madrid, atestada de tráfico, aunque pocas personas caminaban por las
calles, quizá algún peatón que llegaba tarde a su cena de navidad, o
alguna persona despistada que se le había echo tarde para comprar los
últimos regalos y preparativos para la mañana siguiente. Nicholas
Carrington, recién llegado desde Londres caminaba a paso ligero sin
perder un instante. Nicholas había sido conocido como la sombra de los
cazadores en su tiempo, hasta que se convirtió en uno de ellos hacía más
de un siglo, en 1890, sin embargo el tiempo pasaba y todo le parecía
igual, excepto las personas, solo las personas hacían que un lugar
cambiara. Nicholas era un hombre de cabello cobrizo con tonos mas
oscuros distribuidos por su cabello, sus ojos eran de un color ocre y
sus labios parecian casi rojos, sin embargo su piel, libre de cualquier
imperfección tenía un tono oliváceo y bajo sus voluminosos ojos
descansaban sus ojeras que cambiaban según la sed que tenía, segúl el
tiempo que no había desgarrado la yugular de alguna persona inocente. La
voz le cambiaba, cada vez era mas ronca si no bebía y su estado de
animo empeoraba hasta el punto de agarrar a cualquier persona que se le
presentase ante sus ojos y clavarle sus colmillos, eran tan afilados
como la punta de una navaja bien afilada.
Pero Nicholas no iba a ninguna tienda ni a ninguna cena, él iba a
saldar cuentas. Julian Adams era un antiguo vampiro al que nadie deseaba
en su mundo por la mala fama que causaba entre los suyos y entre otras
especies y por supuesto por no permanecer desapercibido ante los
humanos. Ese era el trabajo de Nicholas, él en su vida pasada, con
dieciocho años descubrió a estas criaturas, hadas, brujas, hechiceros,
hombres lobos y vampiros y deseaba exterminarlas, pero a la edad de
veinte años él fue atacado por un vampiro y decidió trabajar como
mercenario para ellos, matando a esas criaturas en su nueva vida,
dquiriendo poder y riqueza en el mundo humano y en el sobrenatural.
Todos lo respetaban dentro de cualquier campo, y todos temían que algún
día alguien le contratara para matarlo o que él deseara tu muerte. Sin
embargo Nicholas sentía una oscuridad que le llevaba a un vacío inmenso,
pero él pensaba que era parte de ser un vampíro
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