- Lucius, dile lo que ocurre cuando estoy en proceso de ataque cómo
el de aquella vez...- Lucius se acercó a la chica con paso firme.
- Mira, ahora está bien etá tranquilo y la sangr no es su prioridad,
pero te mostraré cuando no es así lo que ocurre... déjame ver tu mano-
la chica le tendió la mano y Lucius con un trozo de vidrio que había
encontrado en el suelo le cortó la palma de la mano. Nicholas al ver la
sangre, al olerla las pupilas se le agrandaron y sintió sus colmillos
lavándoselos en los labios. Todo pareció volverse oscuro y no tenía muy
claro lo que hacía, sabía que se estaba moviendo, escuchaba a Akemi
gritar pero no podía detenerse, quería pero su cuerpo no se lo permitía a
no ser que tubiera sangre en su organismo, y no tenía sangre nueva
corriendo por sus venas. Escuchaba los Llantos de Naomi y sentía sangre
nueva en sus labios. Sintió un dolor en la espalda y el costado y su
visión cobró forma. Tenía a Naomi en entre los brazos llorando,
mirándolo horrorizada. Descendió la mirada hacia su torso y un trozo de
madera lehabía atravesado. Soltó a Naomi, tenía el cuello desgarrado,
pero no era nada que no se pudiera curar. Nicholas se llevó las monos a
la espalda y se arrancó el trozo de madera que le había atravesado y
sentía como el tejido se iba tejiendose rápidamente. Akemi salió
corriendo a por su hermana, chillándole a Nicholas que era un monstruo.
Lucius se acercó junto a las chicas y curó rápidamente la herida de la
niña sin dejar ni un rastro del mordisco.
- Él solo quería enseñaros que cuando la sangre le domina, no es
capaz de pensar, sólo sabe que tiene sed y no para hasta que lo
consigue... él os demostró que nunca haría daño a un niño, sino la
hubiera matado en nuestro hotel.
- Lo- lo siento...- dijo Nicholas asustado consigo mismo, no
pretendía hacerle nada a la niña y no entendía como no le había parado
antes de que le hubiera hecho daño. Se estaba alejando lentamente- Yo no
pretendía... no debí demostrarte nada...
- Estoy bien Nick- dijo Naomi, se le encogió el corazón al escuchar
el diminutivo de su propio nombre. Sus ojos se apagaron al recordar.- no
me has hecho daño, como prometiste...
- Pude haberlo hecho sino fuera por Lucius... Necesito irme de aqui...- la cabeza le daba vueltas y se sentía enfermo.
- No podemos salir, ha amanecido y sabes que si tu no puedes salir yo
tampoco- dijo Lucius abriendo levemente una persiana de la habitación.
En su mente apareció como durante su transformación su madre se creía
que estaba enfermo y le traía sopa que acababa vomitando. De repente le
entraron ganas de vomitar.
- ¿Y el baño?- dijo Nicholas que empezaba a sudar cuando era muy poco común que un vampiro sudara.
- El pasillo recto a la derecha... ¿Estás bien?- Pero Nicholas ya había salido corriendo al servicio.
Dejó la puerta a sus espaldas abierta, sin importarle nada y se
acercó al bater, tenía arcadas pero no conseguía vomitar. Tenía mucha
calor. Empezó a calmarse poco a poco. Lucius y Akemi observaban en la
puerta, Nicholas se sentía petético, que lo vieran así de vulnerable no
le agradaba.
- ¿Qué hace Naomi con sangre de vampiro en su organismo?- dijo
Nicholas con el tiempo justo hasta que le viniera otra arcada. Su cabeza
empezaba a pensar con claridad. Se levantó del suelo tambaleante- Los
vampiros tenemos prohibido beber sangre de otro, es cuestión de respeto
por la muerte de los tuyos, si lo haces acabas como yo ahora mismo y esa
niña tiene sangre de vampiro. Yo usaba ese truco cuando aun era humano y
mataba vampiros...
- Pero que yo sepa ella no ha bebido sangre de vampiro...- Lucius
miró a Nicholas y él sabía algo que ellas no, seguramente esa era la
posibilidad más acertada.
- Tu madre engañó a tu padre con un vampiro, se quedó embarazada, no
se si tu tendrás sangre de vampiro puesto que no sabemos si tambien eres
su hija, pero lo más probable es que Naomi si lo sea. Esa es la única
explicación si estás segura de que no bebió sangre de vampiro.- Nicholas
entrecerró los ojos- Lucius ¿puedes transportar un par de bolsas de
sangre del banco del hospital?- él asintió y se marchó por el largo
pasillo hasta el salón.- si es así, su parte vampira acabara con la
humana en unos años y al final se combertirá en uno de los nuestros. Un
buen truco para la supervivencia de tu especie.- Nicholas se apoyó sobre
el lavabo y dejó el agua correr. Colocó sus manos bajo el agua y
observó como se le escapaba de sus manos. Cuando el hueco de sus manos
se hubo llenado de agua la llevó hasta su nuca, empapandola dejándo que
el agua sobrante corriera por su espalda, sintiendo como cada gota se
adería perfectamente a su piel. Se miró al espejo y grandes ojeras
surcaban sus ojos. Probar y ver la sangre le había dado más sed. Sus
ojos eran varios tonos más oscuros que normalmente y sus labios estaban
más rojos. Parecía enfermo, más que cuando caminaba bajo el sol.- ¿Que
estabas buscando en mi habitación de hotel?
- Tu lista de víctimas...- Nicholas sonrió.- ¿de qué te ries?
- Viste lo que hice con los papeles, no los destruí, se copiaron en
mi mente, no necesito papeles todo lo que debo saber está en mi cabeza y
en la de Lucius. No soy tan estúpido como para tener todos los datos
importantes a la vista de todos.- la luz del amanecer entraba por la
pequeña ventana del cuarto de baño y al sentir la luz rozando su piel
sentía mas malestar. - ¿no estás cansada? parece que no has dormido en
toda la noche. Deberías ir a descansar, no nos moveremos de aquí
tranquila.- Lucius entró de nuevo en la habitación con tres bolsas de
sangre con sus respectivas boquillas. Se las lanzó a Nicholas que al ver
la sangre se le agrandaron laspupiilas. Sus dientes salieron de sus
fundas y Lucius obligó a Akemi a salir, cerrando la puerta tras ellos.
Cuando bebía sangre tenía que estar solo encerrado en una habitación por
miedo a herir a alguien. Comenzó a beber y sintió como cada parte de su
cuerpo iba mejorando, sentía como el calor se apagaba y sus sentidos se
agudizaban cada vez más y más. Ya no se sentía tan mareado, su cuerpo
iba respondiendo bien a la sangre así que salió del baño. Al abrir la
puerta un destello de luz le invadió completamente la vista, no veía
nada más que la luz que venía de la puerta de madera, estaba cegado, la
luz le quemaba ya que resplandía con mucha intensidad, pero en un
segundó la luz se disipó completamente.
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